lunes, 21 de septiembre de 2026

¡AY, DÉCIMAS DE MI PAMPA!...

¡Ay, décimas de mi pampa,

que en vuestra melancolía

encarnábais la poesía

de nuestro gaucho y su estampa!

Ya en el desierto no acampa

la carreta que crugía

mientras la picana hería

al manso buey que en su guampa

parecía llevar la estampa

de la criolla bizarría.


No sóis ya el triste lamento

que en labios del criollo errante

como un grito agonizante

volaba en alas del viento.

Ya no expresáis el contento

del gaucho noble y amante,

ni de la china arrogante

la altivez y el sentimiento.

Ya no encarnáis el talento

de esa raza claudicante.


Otros tiempos son ahora,

idos mensajes de amores.

Ya no os guarda entre unas flores

y unas cartas, soñadora,

la criollita encantadora

llena de gracia y rubores

que con ojos provisores

y sonrisa tentadora

inspiró al criollo que otrora

fue el rival de ruiseñores.


Yo os saludo reverente

desde mi lírico verso,

que, si más pulido y terso,

hijo de moderna mente,

sin ser menos leal y ardiente

mi melancólico verso,

es en un todo diverso

a vuestra simpleza ingente

y la admira reverente

aunque de ella es el reverso.

  

Mientras se pierde a lo lejos

una tradición divina,

aun la brisa matutina

trae nostálgicos reflejos…

¡Décimas, nobles espejos

en donde el gaucho y la china

pulieron rosas y espinas!...

¡Décimas, versos añejos

que de la pampa argentina

se van perdiendo a lo lejos!...


Autor Desconocido
(Si alguien lo conoce, soy pura oreja...)

EL MATE

 ¡Mate que de la cocina,

cuando era el gaucho resero

en el fiador del overo

sujetó amante la china!

No era la mano muy fina

pero si muy cariñosa

la que en forma laboriosa

labró un lema que decía:

“Es de su gaucho, María”

En su corteza lustrosa!


En un alto del camino,

de madrugada o de tarde

cuando el sol de enero arde

por el cielo peregrino,

fue su amargor argentino

que retempló al andariego

y apagó fuego con fuego

vaciando más de una pava:

¡Que el alma se retemplaba

con el magnífico riego!


En la palma de la mano,

como si fuera su nido,

un hueco siempre ha tenido

este amigo del paisano;

la china desde temprano

con él andaba atareada

y con la crin enredada

olvidó todo artificio

para despuntar el vicio

con la primera cebada!


A un rancho apenas se llega

quiere su dueño obsequiar;

pone el agua a calentar

y en ello nos da una prueba

pronto un buen mate le entrega

a la visita que aceta

y si quien ceba, coqueta

parece dar ocasión

¡Disimulado y zorrón

la mano, el mozo, le aprieta!

                                  (1938)

Versos de Marcelo Altuna                                              

EL HEROISMO DE PAIVA

 “-Si es que Paiva se ha dormido

estando de centinela

hay que aplicarle la espuela

del código establecido.

Por lo tanto, Cabo Guido,

como sé de que se empaca,

ese gaucho y se destaca

por su soberbio derroche…

dispongo de que esta noche

duerma amarrao a la estaca”.

 

Al instante fue cumplida

la ordenanza superior,

y Paiva sufrió el rigor

de la pena consabida.

Con la palabra medida

de su voz clara y timbrada,

dijo: “-Aguanto la estaqueada

con toda calma paisano…

porque mañana temprano

quiero pelear con la indiada”.

 

“Pero después de luchar

como le cuadra a un valiente,

si no sufro un accidente

de aquí voy a desertar.

Y les quiero recalcar

ya que de guapo me alabo,

que no me asujeta el clavo

de promesas ni laureles…

Vine a pelear con infieles

y no pa’ servir de esclavo”.

 

Al enterarse el Teniente

de lo que Paiva decía,

esbozó una mueca fría

y repuso en tono hiriente:

“-Déjenlo que se lamente

que ya se le va a pesar,

no vengan a incomodar

con chismes, porque deduzco…

que ese gaucho como el cuzco

no sabe más que ladrar”.

 

Y cuando el gallo altanero

grabó su voz en el viento,

ya rumbeaba el regimiento

bajo el poncho del lucero…

Cabalgando en un overo

iba Paiva receloso,

observando cauteloso

los contornos del camino…

como olfateando el destino

en el campo silencioso.


Versos de Juan Pedro Carrizo