sábado, 23 de julio de 2016

VISITAS

En marzo de 2010 me iniciaba publicando y administrando dos blogs (hoy son 5), y a la fecha han transcurrido 76 meses. En realidad el tema de internet me supera y me sorprende, y a lo muy poco que puedo usar por desconocimiento, trato de sacarle el provecho necesario para difundir lo que tenga que ver con nuestra cultura gaucha, fundamentalmente, a partir de la literatura, que podría decir -hoy por hoy- es mi campo.
El contador arroja que desde el inicio a hoy, hubo 323.000 visitas, lo que significa un promedio por mes de 4262, y llevado al día a día, 142 visitas diarias, lo que para mi, sinceramente es un número muy importante.
Gracias a todos los que llegan con la intención de encontrar o leer un verso, o recabar datos de alguna persona.
La Plata, 23/07/2016

Carlos Raúl Risso

martes, 19 de julio de 2016

EL TOBIANO COLORAO

-Con confianza muénteló,
se lo asiguro Cipriano,
usté ‘s hombre veterano
pero igual malcórneló,
dispacio tranqueeló
hasta que’l lomo ha’flojao,
dispués sí, ya no hay cuidao
puede floriarse ande quiera,
no le mueve una bajera
el “tobiano colorao”.

La boca como una seda
pero… ¡guarda! si hay contiendas,
como se afirma en las riendas
jamás apampao se queda,
y que se salve quien pueda
ligero es como un venao,
y si un toro se ha empacao
en el corral o el potrero
larguéseló al bulto entero
al “tobiano colorao”.

Ta’ domao en primavera
y salió flor de pingazo,
se que usté’s zurdo pa’l lazo
y lo usa a su manera;
a la izquierda ‘e la’sidera
usté yeva su trenzao,
capas lo tenga apurao
cuando entre al rodeo a enlazar,
¡es un lujo pa’ cinchar!
el “tobiano colorao”.

Es guapo pa’ galopiar,
se lo garanto Cipriano,
creo que hasta lo de Alvano
diez leguas han de quedar;
pa’ pior tuve que cruzar
el arroyo encajonao,
nadando como un pescao
repechó bien la picada;
es cruza y de güena alzada
el “tobiano colorao”.

Muchas gauchadas, Cipriano,
usté m’hizo a la distancia,
yo era muy nuevo en la estancia
y siempre me dio una mano;
por eso mi noble hermano
hasta su rancho he yegao,
¡le doy por adelantao!
y no se crea que’s broma:
hoy le regalo la doma
del “tobiano colorao”.

-Yo le agradezco Lucero
que me ha domao ese flete,
se que usté a más de jinete
es un amigo sincero,
su gesto de hombre campero
no se encuentra en cualquier lao,
yeve ese potro tostao
de aqueyos, el que se asoma,
un regalo por la doma
del “tobiano colorao”.

Versos de Ángel Feliciano Mele 

                             (Maipú)

lunes, 18 de julio de 2016

JUNTO AL FOGÓN


En la estancia “El Pajonal”
partido de Pueyrredón,
encontró a Lorenzo Alcón
Juan Ceferino Cabral;
después del ‘dentrá’ habitual,
se pusieron a matear
y en su mucho recordar
escarbando en la memoria
hallaron penas y glorias
que los hacían meditar.

Acorralaron hazañas,
acollararon motivos
y relatos sucesivos,
de llanuras y montañas;
no hallaron cosas extrañas
de que hablar ningún momento;
recordaron a un Barriento,
gran jinete y domador,
mientras algo evocador
florecía en el pensamiento.

Mil recuerdos barajaron
que del recuerdo salían
y que iban y venían
porque ellos los despertaban;
las alegrías se mezclaban
a malos ratos de ayer;
contradicciones, placer…
todo una íntima historial…
músculo hacía la memoria
por no dejarse vencer!...

Al fin la mente exprimida
tanto y tanto recordar,
se entraron a lamentar
que se acortaba la vida;
mientras yo, a mi despedida
al salir fui deduciendo,
que esos dos hombres haciendo
sus más viejas narraciones,
eran como dos mojones
dos épocas dividiendo.

Y ya cerrando el final
de aquella conversación
dorada en aquel fogón
por Lorenzo y por Cabral,
éste, pisando el umbral
y con voz del que hago olvida,
preguntó a su despedida:
-¿Y de qué murió Mariano?
-Mirá… pa’ decirte, hermano,
murió de falta de vida!


Versos de Charrúa

domingo, 17 de julio de 2016

DE TODOS LOS PELOS

Supe en mi niñez, de estos versos, por lo menos la primera estrofa, pero no puedo recordar a su autor. Suponía que eran de "Charrúa", pero sus cuatro libros me dicen que no.
Si algún lector avisado, lo conoce, quedaré agradecido si lo comparte para el conocimiento de todos.

Nota: el día lunes 22/06/2019, he encontrado, revisando distintas publicaciones, que la autoría de esta letra corresponde a la cantante de tango y cancionero nativo, y también actriz, Celia Louzan (1909 / 1954). El tema fue musicalizado por milonga, por el maestro José María Vicente De Hoyos (1917 / 1964). 
El problema ahora, está en el orden de las estrofas. Creo que el que doy es el correcto, pero... me queda alguna duda.
Cuando el sol dora el maizal
y hace arder los pajonales
yo me voy con mis baguales
en dirección pa’l corral.
Es la tropilla sin par 
del pelaje más variao
allí va un “bayo”, un “tostao”,
un “colorao sangre e’toro”,
un “picaso” con un “moro”
y un “overito rosao”.

Van en sus vivos reflejos
los colores más variao:
un parejero “gatiao”,
un “cebruno”, un “azulejo”,
un redomón “lunarejo”
que se va abriendo camino
en la tropa un rosarino
que va llevando a su flanco,
a un señuelo “pico blanco”
cortito y de remo fino.

Más afuera y retrasao
cabrestiándole a un “lobuno”
viene un pingo cual ninguno
el mejor de mi tropilla:
un “pangaré testerilla”,
y apariándolo a un “tordillo”
un “zaino oscuro”, potrillo,
un “yaguané” y un “tobiano”,
un “picaso” contra un “ruano”
repechando a un “doradillo”.

Ya en el famoso corral
de palo a pique cerrao
vi entrar al “ensabanao”
de mi tropillita real,
un “malacara” bagual
yeguarizo bien formao
de galope amartillao
que va con sus patas blancas
llevando pegao al anca
a un pingo “oscuro tapao”.

Solo me falta el “rosillo” 
que’n el palenque maneao
ha sido bien desvasao
todo a punta de cuchillo,
y en el riendaje sencillo
donde hace juego el bozal,
la baquía sin igual
del cuero crudo sobao, 
bien parejo y bien trenzao
como lazo de corral.
Versos de Celia Louzan

domingo, 26 de junio de 2016

FIESTA EN EL PAGO

1
Se habla de una jineteada
según dicen los afiches
que están allá en el boliche
como quien a “La Lomada”;
comenta la paisanada
en situaciones como ésta,
cada cual se manifiesta
empilchaos a lo paisano
y ese domingo temprano
rumbean pa’quella fiesta.
2
Se ve gente de a caballo
en auto, sulky o charré,
y algún vendedor de a pie
llevando al hombro un bagallo;
se dobla un cardo en su tallo
presagiando el calor,
y al volar un picaflor
dice la gente bizarra
que va a cantar la chicharra
lo mismo que un payador.
3
Una bandera argentina
flamea en cada palenque,
hay espuelas y rebenques
pa’ la monta de las clinas;
se habla de tuses, madrinas
y cosas tradicionales,
de lazos trenzao, bozales
-valores en un desierto-,
de yerras a campo abierto,
de marcas y de señales.
4
<Yo conocí un reservao
-dice un viejo veterano-
que lo bajó a’quel paisano
en los ‘Pagos de Bragao’,
que supo ser encargao
en la ‘Estancia El Horizonte’>,
y entre amargos y entre aprontes
van sacando conclusiones
y el humo de los fogones
parece incendiar el monte.
5
Se habla también del que doma
en la boca como seda,
de arreglarse como pueda
y el salto de la maroma,
que son lujos y no bromas
de una época pasada,
“Hazaña nunca igualada
-dice un paisano cabal-
en la puerta de un corral
tirárselé a la manada”.
6
Da gusto escuchar a un viejo
hablar de pelos distintos,
de “overos negros” y “pintos”,
de “moros” y de  “azulejos”;
de los “gatiaos” más parejos
tuvo tropilla de un pelo
y anduvo por este suelo
reseriando noche y día
en esos tiempos que había
nada más que pampa y cielo.
7
Y entre risas y chacotas
y saludos de pasada
no faltan las empanadas
tampoco el vino en la bota,
y en una tina grandota
hay bebidas pa’ guasiar,
de pronto el que va a’nimar
pide silencio un istante
y desde un altoparlante
llama al que va a jinetear.
8
Y sin andar con rodeos
un remolino’e jinetes
allá cerca de los bretes
acuden pronto al sorteo;
hay un negro medio feo
de bota’e potro calzao,
sombrero bien requintao
y a más en el tirador,
con plata de la mejor
tiene su nombre grabao.
9
Y después que en la planilla
quedan tuitos anotao,
atracan los reservao
que bajaron en tropilla;
está la gente que ensilla,
el que atraca, el que apadrina,
el que montó de las clinas
y no salvó ni los gastos,
hasta después que con bastos
la jineteada termina.
10
Y cuando ya sosegao
busca el sol el infinito
se vuelven los pajaritos
al monte que habían dejao.
Huesos y pastos quemao,
los restos der algún fogón,
el parpadear de un tizón
se vislumbra a la distancia,
señal de que en esa estancia
se ha honrao a la tradición.


Versos de Rafael Bueno

FAUSTO

Primera Parte
1
En un overo rosao,
flete nuevo y parejito,
caia al bajo, al trotecito,
y lindamente sentao,
un paisano del Bragao
de apelativo Laguna:
mozo ginetaso, ¡ahijuna!,
como creo que no hay otro,
capaz de llevar un potro
a sofrenarlo en la luna.
2
¡Ah criollo!, si parecía
pegao en el animal,
que aunque era medio bagual
a la rienda obedecía,
de suerte que se creería
ser no sólo arrocinao,
sinó tamién del recao
de alguna moza pueblera:
¡Ah Cristo! ¡quién lo tuviera!...
¡Lindo el overo rasao!
3
Como que era escarciador,
vivaracho y coscojero,
le iba sonando al overo
la plata que era un primor;
pues eran plata el fiador,
pretal, espuelas, virolas,
y en las cabezadas solas
traia el hombre un Potosí:
¡Qué!... ¡Si traia para mí,
hasta de plata las bolas!
4
En fin, como iba a contar,
Laguna al río llegó,
Contra una tosca se apió
y empezó a desensillar.
En eso, dentro a orejiar
y a resollar el overo,
y jué que vido un sombrero
que del viento se volaba
de entre una ropa, que estaba
más allá, contra un apero.
5
Dió güelta y dijo el paisano
-¡Vaya Záfiro! ¿qué es eso?-
Y le acarició el pescuezo
con la palma de la mano.
Un relincho soberano
pegó el overo que vía
a un paisano que salía
de la agua en un colorao
que al mesmo overo rosao
nada le desmerecía.
6
Cuando el flete relinchó,
media güelta dió Laguna,
y ya pegó el grito: -¡Ahijuna!
¿No es el Pollo? –Pollo, no,
ese tiempo se pasó,
(contestó el otro paisano),
ya soy jaca vieja, hermano,
con las púas como anzuelo,
y a quien ya le niega el suelo
hasta el más remoto grano.
7
Se apió el Pollo y se pegaron
tal abrazo con Laguna,
que sus dos almas en una.
acaso se misturaron.
Cuando se desenredaron,
después de haber lagrimiao,
el overito rosao
una oreja se rascaba,
visto que la refregaba
en la clin del colorao.
8
-Velay, tienda el cojinillo,
Don Laguna, siéntesé,
y un ratito aguárdemé
mientras maneo el potrillo:
vaya armando un cigarrillo,
si es que el vicio no ha olvidao;
ahi tiene contra el recao
cuchillo, papel y un naco:
o siempre pico el tabaco
por no pitarlo aventao.
9
-Vaya amigo, le haré gasto…
-¿No quiere maniar su overo?
-Déjeló a mi parejero
que es como mata de pasto.
Ya una vez, cuando el abasto,
mi cuñao se desmayó;
a los tres días volvió
del insulto, y crea, amigo,
peligra lo que le digo:
el flete ni se movió.
10
-¡Bien aiga, gaucho embustero!
¿Sabe que no me esperaba
que soltase una guayaba
de ese tamaño, aparcero?
ya colijo que su overo
está tan bien enseñao,
que si en vez de desmayao
el otro hubiera estao muerto,
el fin del mundo, por cierto,
me lo encuentra allí parao.
11
-Vean cómo le buscó
la güelta… ¡bien aiga el Pollo!
Siempre larga todo el rollo
de su lazo… -¡Y cómo no!
¿O se ha figurao que yo
ansina nomás las trago?
¡Hágasé cargo!... –Ya me hago…
-Prieste el juego… -Tómeló.
-Y aura, le pregunto yo
¿qué anda haciendo en este pago?
12
-Hace como una semana
que he bajao a la ciudá,
pues tengo necesidá
de ver si cobro una lana;
pero me andan con mañana,
y no hay plata, y venga luego.
Hoy no más cuasi le pego
en las aspas con la argolla
a un gringo, que aunque es de embrolla,
ya le he maliciao el juego.
13
-Con el cuento de la guerra
andan matreros los cobres.
-Vamos a morir de pobres
los paisanos de esta tierra.
Yo cuasi he ganao la sierra
de puro desesperao…
-Yo me encuentro tan cortao,
que a veces, se me hace cierto
que hasta ando jediendo a muerto…
-Pues yo me hallo hasta empeñao.
14
-¡Vaya un lamentarse! ¡ahijuna!...
Y eso es de vicio, aparcero:
a usté lo ha hecho su ternero
la vaca de la fortuna.
Y no llore, Don Laguna,
no me lo castigue Dios:
sinó comparémelós
mis tientos con su chapiao,
y así en limpio habrá quedao
el más pobre de los dos.
15
-¡Vean si es escarbador
este Pollo! ¡Virgen mía!
Si es pura chafalonía…
-Eso sí, ¡siempre pintor!
-Se la gané a un jugador
que vino a echarla de güeno.
Primero le gané el freno
con riendas y cabezadas,
y en otras cuantas jugadas
perdió el hombre hasta lo ageno.
16
¿Y sabe lo que decía
cuando se vía en la mala?
El que me ha pelao la chala
debe tener brujería.
A la cuenta se creería
que el Diablo y yo… -¡Cállesé,
Amigo! ¿no sabe usté
que la otra noche lo he visto
al demonio? -¡Jesucristo!...
-Hace bien, santígüesé.
17
-¡Pues no me he de santiguar!
Con esas cosas no juego;
pero no importa, le ruego
que me dentre a relatar
el cómo llegó a topar
con el malo, ¡Virgen Santa!
Sólo el pensarlo me espanta…
-Güeno, le voy a contar,
pero antes voy a buscar
con que mojar la garganta.
18
El Pollo se levantó
y se jué en su colorao,
y en el overo rosao
Laguna a la agua dentró.
Todo el baño que le dió
jué dentrada por salida,
y a la tosca consabida
Don Laguna se volvió,
ande a Don Pollo lo halló
con un frasco de bebida.
19
-Lárguesé al suelo, cuñao,
y vaya haciéndose cargo
que puede ser más que largo
el cuento que le he ofertao:
desmanee el colorao
desate su maniador,
y, en ancas, haga el favor
de acollararlos… -Al grito:
¿es manso el coloradito?
-¡Ese es un trebo de olor!
20
-Ya están acollaraditos…
-Déle un beso a esa giñebra:
yo le hice sonar de una hebra
lo menos diez gorgoritos.
-Pero esos son muy poquitos
para un criollo como usté,
 capaz de prendérselé
a una pipa de lejía…
-Hubo un tiempo en que solía…
-Vaya amigo, lárguesé.
                                        (1866)
Versos de Estanislao del Campo


(se ha respetado la grafía y puntuación original)

viernes, 13 de mayo de 2016

EL PAGO DE LAS ESTANCIAS

El inmenso pastizal
como un océano bayo,
reverbera en cada rayo
del bravo sol estival.
Se recorta algún cardal
como islote en la distancia
y, extendiéndose en el ansia
de abarcar el horizonte,
la azul silueta de un monte
rodeando un casco de estancia.

Donde hubo ayer pajonales
con vacaje cimarrón,
hoy se agranda la visión
del verde de los maizales.
Ya no entran a los corrales
las yeguadas en tropel,
y como un símbolo fiel
de este progreso genuino
hoy la torre del molino
ha desplazado al jagüel.

Se plantó la estancia vieja
como un fortín en la pampa
y en esa orgullosa estampa
la estancia actual se refleja.
Tradición que no se aleja
del mismo altivo linaje,
ya son parte del paisaje
en la pampeana llanura,
bastiones de una cultura
del trabajo y el coraje.

Allí están las poblaciones
que alzaron tantos pioneros.
sus espíritus señeros
deambulan por los galpones.
Las nuevas generaciones
heredarán su constancia
y aquella perseverancia
será su mayor virtud.
¡Te canto, Chapaleofú,

el pago de las estancias!

Versos de Juan Antonio Beherán