jueves, 1 de agosto de 2019

UN DOMINGO


UN DOMINGO


Limpio el sol aparecía
en la estancia “La Torcaza
que antes era “La Picaza
cuando otro dueño tenía,
que conserva todavía
aquel nombre, en la tranquera,
bien grabao en la madera
tal vez por el carpintero
o con un fierro, el herrero
para que no se perdiera.

Don Ramón, el peón de mano,
lleva leche a la cocina
que recibe la Malvina
levantada de temprano;
relincha el petizo ruano
que está encerrao, impaciente,
porque ha visto de repente
que el boyero, con morral,
se va acercando al corral
pa’ que le de gusto al diente.

Domingo. Llega el patrón
con su grupo familiar
y lo espera un costillar,
chorizo’ y medio capón,
custodiao por Don Zenón
y ayudao por  el boyero
que ponía mucho esmero
en los consejos del viejo,
que pa’ él era un espejo
en los trabajos camperos.

Después de haber almorzao
con pasteles y empanadas,
apareció la encordada
en manos de un invitao,
mozo que no era rogao
pa’ pulsar el instrumento
con décimas al momento,
o triunfos, estilos, huellas...
¡Si parecía una estrella
que bajó del firmamento!

El cielo que se ha nublao
anuncia la Santa Rosa
y ya el patrón con su esposa
se han ido para el poblao.
La lluvia se ha desatao,
dan anca los animales,
debajo de los sauzales
se amontona la majada
y olor a tierra mojada
brota entre los pastizales.

Versos de Manuel Rodríguez 

sábado, 20 de julio de 2019

DÍA DEL AMIGO 2019


Lo mismo lunes que martes,
igual miércoles o jueves
y ni que decir entonces
que nada cambia si es viernes,
o si es sábado o domingo…
y así ha sucedido siempre.
Que todos los días está
aquel, que ser uno, siente
en las buenas o en las malas:
¡amigo, siempre presente!

¡Felicidades!,
                          Carlos

viernes, 12 de julio de 2019

POBRE RANCHO ABANDONAO!


Cuasi cáido de cansao
el viejo horcón de maclura
sostiene la techadura
apenitas, del quinchao.
¡Pobre rancho abandonao
a las yuvias y a los vientos!
que cobija sentimientos
funerarios y transidos
convocando aparecidos
y lúgubres esperpentos.

Ya no lo anida el hornero
ni yegan los pajaritos
lo humiyan los ocalitos
y se burla el tero-tero
el patio se abrió al potrero
y en los oscuros rincones
las arañas dan leciones
de tejido artesanal
que’s una trampa mortal
pa’ los insetos chambones.

El alma si esiste irá
dende’l campo hacia el olvido
yevando en su recorrido
fantasmas pa’l más ayá
memorias de soledá
y como un puñal clavao
el dolor del derrotao
sollozando en letaníoa
con quejidos de agonía
y amargor de condenao.

Pena da solo mirar
si ayí todo es del pasao
puro intento fracasao
que naides va a remediar.
Ya más nada hay que esperar
salvo que quede’l mojón
pa’ que’n cualquier ocasión
cuando pase algún paisano
se haga cruces con la mano
y le espiche una oración.

Versos de Nicolás Joaquín Luna

sábado, 6 de julio de 2019

EL CHINGOLO


Cuando anduve por la pampa
rodando por mis azares
vi caballos a millares
por donde la indiada acampa,
pero de tan linda estampa
francamente, vi uno solo,
que le dicen “El Chingolo”
y es como caña tacuara,
doradillo mala cara
¡cómo pa’ correrse un bolo!

Gracias a su patroncito
que lo cuida como alhaja
y de en tanto, lo rebaja
dándole algún galopito
no lo descuida “El Criollito”
como le llama el gauchaje
teniendo pingo y coraje
es muy lindo hacer pata ancha
y rotarla en cualquier cancha
del más peludo paraje.

Yo creo que no hay caballo
que lo basureé al “Chingolo”
porque peinándolo solo
es más ligero que un rayo,
pueden venir de’sos pagos
carreras a concertar,
se van a desengañar
con éste caña tacuara
doradillo mala cara
¿con qué, le van a ganar?

No se forjen ilusiones
porque llegado el momento
mirando a los cuatro vientos
quedarán los chapetones,
entre tantos mancarrones
siempre sale, alguno, luz
parejito hasta la cruz
juguetón, mansito y guapo,
¡perdonen si lo destapo
para palmearle el testuz!

Yo le aconsejo al “Criollito”
que siempre lo cuide ansina
pa’ que la yerba dañina
no se gane en su pastito
si muere su caballito
se quedará triste y solo
aunque recorra hasta el Polo
no hallará otro, garanto
que corra, y lo quiera tanto
como a su lindo “Chingolo”.

Versos de Francisco Bianco

martes, 2 de julio de 2019

LESCANO Y "LA PANTERA"


Yo que fui el animador
de aquella fiesta campera
hoy relatarle quisiera
con la evidencia mejor
todo el Pago alrededor
comentaba la topada
de la invicta reservada
“La Pantera” de Albornoz
yegua que era portavoz
de una fama bien ganada.

Con el basto y la encimera
la montaba un entrerriano
el conocido Lescano
jinete de laya entera
dos mil personas de afuera
y otras tantas de Sarmiento
presenciaron el momento
cuando César la pidió
no habré de olvidarme yo
jamás de lo que les cuento.

Salió fuerte la gateada
corcoveando ni sé cómo
cuando a Lescano en el lomo
le vi la estampa ladeada
de pronto la reservada
sobre su pecho cayó
el paisanaje lo vio
a César ya entre los pastos
pero volvió hasta los bastos
y en ella se levantó.

Señores cuánta emoción
salió otra vez jineteando
a rienda y lonja peleando
con fuerza en el corazón
le soportó un enterrón
que otro quizás no lo aguante
fue sobre el lomo otro instante
pero después amalaya
fue el final de la batalla
cuando cayó hacia adelante.

Cada gringo que allí estaba
unido con el paisano
quería abrazarlo a Lescano
y en ancas lo levantaba
Albornoz que festejaba
su triunfo de tropillero
también llevó considero
el merecido homenaje
por el bagual más salvaje
que conocí compañero.

Las palabras me faltaron
pa’ relatar ese día
la tarde estaba tan fría
y unas gotas me surcaron
todos de allí se llevaron
la evocación más señera
de la famosa “Pantera”
y el gran jinete Lescano
como un recuerdo del llano
sobre la historia campera.

Versos de Juan José Somohano

lunes, 1 de julio de 2019

RESERVADO


Más de uno me han ofertao
como bellaco pa’l brinco
porque volteó a cuatro o cinco
lo titulan reservao
hay que ver quien lo ha montao
quien afrontó la tarea
de enfrentarlo en la pelea
sin temor a los reveces
porque las primeras veces
cualquier pingo corcovea.

Una cosa es la probada
en el campo del patrón
pero es otra situación
un ruedo de jineteada
y ya en más de una jornada
contemplé lo sucedido
ver alguno que ha venido
con mucha fama de malo
pararse cerca del palo
o disparar sin sentido.

Porque si al tema analiza
aunque macaco y malevo
es raro caballo nuevo
que acepte mucha paliza
montas de clinas precisa
si de principio promete
ya que entrando en este brete
el hombre queda en los pastos
en la grupa o en los bastos
se agranda cualquier jinete.

De cierta notoriedad
pa’ que el reservao aguante
sin ser lo más importante
influye a veces la edad
el que es malo de verdad
nace rebelde y mañero
y al domador más campero
le resulta indominable
siendo ese potro indomable
el reservao verdadero.

Versos de Juan José y Patricio Somohano

miércoles, 19 de junio de 2019

EL CARRERO


Se ha levantao el carrero
a l’auna’e la madrugada,
y ya está la caballada
rodeando un carro azulero,
cerca’e la rueda, el brasero,
y en la parrilla de alambre
queda un resto de matambre
y lo que jue una paleta,
salmuera, vino, galleta
y unas costillas pa’ fiambre.

Ya los apero tendió,
comienza a’garrar caballo,
en menos que canta un gallo
a los diecisáis prendió.
El último toque dio
a los recaos de ladero,
guarda la pava, el brasero
y el farol a kerosén
y en las palomas del tren
cuelga el barril aguatero.

Recoje reparo y lona
con la tapa’e los aperos
y unos estilos camperos
medio champurriao entona;
toma una trago’e la “Pamplona”,
alza pa’l perro una liebre
y pa’ que la carne suebre
lleva media res colgada,
y pa’ no olvidarse nada
revisa buche y pesebre.

La catrera destendida
levanta abajo’e la caja,
se apreta un poco la faja
y va’mover enseguida;
el caballerizo cuida
unos potrillos mamones,
que ociosos y juguetones
no hagan daño en los descuidos
y entre el tiraje metidos
masquen riendas y correones.

Y ya listo pa’ marchar
sube por la rueda chica;
en el pescante se ubica
y los hace emparejar;
comienza el perro a toriar,
el varero se hace astillas,
los laderos, de costillas
ande los nombra el carrero
y al mover, el cadenero
se va hasta el suelo’e rodillas.

Como el camino es pesao
y va cargao hasta el pico,
se abren como un abanico
cuando rebolea el trenzao.
Unos chirlos ha pegao
“apurando los corseles”,
Se sacuden los caireles
al cabecear del pescante,
y canta un himno triunfante
un coro de cascabeles.

Al llegar a la Estación
le desprende los laderos
y encara con los pecheros
el terraplén del portón.
Viene atracando al galpón
al tranco alegre y sereno
y cuando le gritán: “¡Güeno…!”
contra las llantas limpitas
hacen chillar las piedritas
las alpargatas del freno.

Descarga y se v’a cargar
y al caer la tardecita
va buscando una lomita
ande poder desatar.
En el eterno tranquiar
por las güeyas desparejas,
le canta al viento sus quejas
y ojeando un torniquetero,
desata frente a un potrero
ande hay güen pasto y ovejas.

Versos de Eduardo Andrés Gromaz