domingo, 26 de junio de 2016

FAUSTO

Primera Parte
1
En un overo rosao,
flete nuevo y parejito,
caia al bajo, al trotecito,
y lindamente sentao,
un paisano del Bragao
de apelativo Laguna:
mozo ginetaso, ¡ahijuna!,
como creo que no hay otro,
capaz de llevar un potro
a sofrenarlo en la luna.
2
¡Ah criollo!, si parecía
pegao en el animal,
que aunque era medio bagual
a la rienda obedecía,
de suerte que se creería
ser no sólo arrocinao,
sinó tamién del recao
de alguna moza pueblera:
¡Ah Cristo! ¡quién lo tuviera!...
¡Lindo el overo rasao!
3
Como que era escarciador,
vivaracho y coscojero,
le iba sonando al overo
la plata que era un primor;
pues eran plata el fiador,
pretal, espuelas, virolas,
y en las cabezadas solas
traia el hombre un Potosí:
¡Qué!... ¡Si traia para mí,
hasta de plata las bolas!
4
En fin, como iba a contar,
Laguna al río llegó,
Contra una tosca se apió
y empezó a desensillar.
En eso, dentro a orejiar
y a resollar el overo,
y jué que vido un sombrero
que del viento se volaba
de entre una ropa, que estaba
más allá, contra un apero.
5
Dió güelta y dijo el paisano
-¡Vaya Záfiro! ¿qué es eso?-
Y le acarició el pescuezo
con la palma de la mano.
Un relincho soberano
pegó el overo que vía
a un paisano que salía
de la agua en un colorao
que al mesmo overo rosao
nada le desmerecía.
6
Cuando el flete relinchó,
media güelta dió Laguna,
y ya pegó el grito: -¡Ahijuna!
¿No es el Pollo? –Pollo, no,
ese tiempo se pasó,
(contestó el otro paisano),
ya soy jaca vieja, hermano,
con las púas como anzuelo,
y a quien ya le niega el suelo
hasta el más remoto grano.
7
Se apió el Pollo y se pegaron
tal abrazo con Laguna,
que sus dos almas en una.
acaso se misturaron.
Cuando se desenredaron,
después de haber lagrimiao,
el overito rosao
una oreja se rascaba,
visto que la refregaba
en la clin del colorao.
8
-Velay, tienda el cojinillo,
Don Laguna, siéntesé,
y un ratito aguárdemé
mientras maneo el potrillo:
vaya armando un cigarrillo,
si es que el vicio no ha olvidao;
ahi tiene contra el recao
cuchillo, papel y un naco:
o siempre pico el tabaco
por no pitarlo aventao.
9
-Vaya amigo, le haré gasto…
-¿No quiere maniar su overo?
-Déjeló a mi parejero
que es como mata de pasto.
Ya una vez, cuando el abasto,
mi cuñao se desmayó;
a los tres días volvió
del insulto, y crea, amigo,
peligra lo que le digo:
el flete ni se movió.
10
-¡Bien aiga, gaucho embustero!
¿Sabe que no me esperaba
que soltase una guayaba
de ese tamaño, aparcero?
ya colijo que su overo
está tan bien enseñao,
que si en vez de desmayao
el otro hubiera estao muerto,
el fin del mundo, por cierto,
me lo encuentra allí parao.
11
-Vean cómo le buscó
la güelta… ¡bien aiga el Pollo!
Siempre larga todo el rollo
de su lazo… -¡Y cómo no!
¿O se ha figurao que yo
ansina nomás las trago?
¡Hágasé cargo!... –Ya me hago…
-Prieste el juego… -Tómeló.
-Y aura, le pregunto yo
¿qué anda haciendo en este pago?
12
-Hace como una semana
que he bajao a la ciudá,
pues tengo necesidá
de ver si cobro una lana;
pero me andan con mañana,
y no hay plata, y venga luego.
Hoy no más cuasi le pego
en las aspas con la argolla
a un gringo, que aunque es de embrolla,
ya le he maliciao el juego.
13
-Con el cuento de la guerra
andan matreros los cobres.
-Vamos a morir de pobres
los paisanos de esta tierra.
Yo cuasi he ganao la sierra
de puro desesperao…
-Yo me encuentro tan cortao,
que a veces, se me hace cierto
que hasta ando jediendo a muerto…
-Pues yo me hallo hasta empeñao.
14
-¡Vaya un lamentarse! ¡ahijuna!...
Y eso es de vicio, aparcero:
a usté lo ha hecho su ternero
la vaca de la fortuna.
Y no llore, Don Laguna,
no me lo castigue Dios:
sinó comparémelós
mis tientos con su chapiao,
y así en limpio habrá quedao
el más pobre de los dos.
15
-¡Vean si es escarbador
este Pollo! ¡Virgen mía!
Si es pura chafalonía…
-Eso sí, ¡siempre pintor!
-Se la gané a un jugador
que vino a echarla de güeno.
Primero le gané el freno
con riendas y cabezadas,
y en otras cuantas jugadas
perdió el hombre hasta lo ageno.
16
¿Y sabe lo que decía
cuando se vía en la mala?
El que me ha pelao la chala
debe tener brujería.
A la cuenta se creería
que el Diablo y yo… -¡Cállesé,
Amigo! ¿no sabe usté
que la otra noche lo he visto
al demonio? -¡Jesucristo!...
-Hace bien, santígüesé.
17
-¡Pues no me he de santiguar!
Con esas cosas no juego;
pero no importa, le ruego
que me dentre a relatar
el cómo llegó a topar
con el malo, ¡Virgen Santa!
Sólo el pensarlo me espanta…
-Güeno, le voy a contar,
pero antes voy a buscar
con que mojar la garganta.
18
El Pollo se levantó
y se jué en su colorao,
y en el overo rosao
Laguna a la agua dentró.
Todo el baño que le dió
jué dentrada por salida,
y a la tosca consabida
Don Laguna se volvió,
ande a Don Pollo lo halló
con un frasco de bebida.
19
-Lárguesé al suelo, cuñao,
y vaya haciéndose cargo
que puede ser más que largo
el cuento que le he ofertao:
desmanee el colorao
desate su maniador,
y, en ancas, haga el favor
de acollararlos… -Al grito:
¿es manso el coloradito?
-¡Ese es un trebo de olor!
20
-Ya están acollaraditos…
-Déle un beso a esa giñebra:
yo le hice sonar de una hebra
lo menos diez gorgoritos.
-Pero esos son muy poquitos
para un criollo como usté,
 capaz de prendérselé
a una pipa de lejía…
-Hubo un tiempo en que solía…
-Vaya amigo, lárguesé.
                                        (1866)
Versos de Estanislao del Campo


(se ha respetado la grafía y puntuación original)

viernes, 13 de mayo de 2016

EL PAGO DE LAS ESTANCIAS

El inmenso pastizal
como un océano bayo,
reverbera en cada rayo
del bravo sol estival.
Se recorta algún cardal
como islote en la distancia
y, extendiéndose en el ansia
de abarcar el horizonte,
la azul silueta de un monte
rodeando un casco de estancia.

Donde hubo ayer pajonales
con vacaje cimarrón,
hoy se agranda la visión
del verde de los maizales.
Ya no entran a los corrales
las yeguadas en tropel,
y como un símbolo fiel
de este progreso genuino
hoy la torre del molino
ha desplazado al jagüel.

Se plantó la estancia vieja
como un fortín en la pampa
y en esa orgullosa estampa
la estancia actual se refleja.
Tradición que no se aleja
del mismo altivo linaje,
ya son parte del paisaje
en la pampeana llanura,
bastiones de una cultura
del trabajo y el coraje.

Allí están las poblaciones
que alzaron tantos pioneros.
sus espíritus señeros
deambulan por los galpones.
Las nuevas generaciones
heredarán su constancia
y aquella perseverancia
será su mayor virtud.
¡Te canto, Chapaleofú,

el pago de las estancias!

Versos de Juan Antonio Beherán

lunes, 4 de abril de 2016

MORALES, EL DOMADOR

(relato)

1
Llegó José Luis Morales
-un gaucho trabajador,
buen jinete y domador-
a la estancia “Los Cardales”,
encontró allí a los mensuales
mateando junto al fogón
después que con atención
saludó a la rueda entera,
preguntó de qué manera
podía hablar con el patrón.
 2
Quien dijo ser capataz
le contestó sin jactancia
“-Él no se encuentra en la estancia
vendrá esta noche quizás,
porque hace un mes o algo más
anda buscando, señor,
un paisano domador
de esos medios corajudos
porque hay quince colmilludos
de esos que meten temor.”
3
Morales, entusiasmao
le dio al capataz su nombre
y con permiso del hombre
desensillo su montao,
prolijamente el recao
arregló junto a un galpón,
lo espueleaba la ilusión
al paisano forastero
de hablar con el estanciero
pa’ conchabarse de peón.
4
Cuando el sol ya se escondía
al volver el estanciero,
se presentó el forastero
con respeto y cortesía,
diciéndole que tenía
urgencia por trabajar,
que si él lo quería probar
en una changa aunque fuera,
en cualquier tarea campera
se podía desempeñar.
5
Aunque con cierto recelo
dijo el patrón: “-Siendo así
usted ha venido aquí
como caído del cielo;
tengo tropilla de un pelo
y unos potros superiores,
van quedando los mejores,
algunos medios viejones,
porque por estas regiones
escasean los domadores.”
6
“Hay quince moros clinudos
que verlos es un encanto,
esos quince le garanto
que con todos potros crudos;
suelen salir macanudos
con muy buenas condiciones,
algunos salen diablones
pero un domador de oficio
le hará perder el peor vicio
si tiene buenos garrones.”
7
“También hay un moro entero
ya tusao de cogotillo,
quiso domarlo al padrillo
el hijo de otro estanciero,
pero me lo hizo mañero
y se acostumbró a voltear
por ahora, pa’ padrear
aquí en la estancia lo dejo,
después, junto a un zaino viejo
al tacho va ir a parar.”
8
“-Si usted quiere, de algún modo
yo lo amanso a ese sotreta
si no lo corto en la jeta
seguro se lo acomodo
así, mal tusao y todo
tiene una preciosa estampa,
hay que amansarlo con trampa
y después que agarre el freno
tiene que salir de bueno
como pa’ lucirse un pampa.”
9
Le dijo el dueño al muchacho:
“-Se va hacer golpear al ñudo,
el padrillo es bien morrudo
con buen kilaje pa’l tacho”,
y al mozo su orgullo macho
le multiplicó el valor
y le pidió por favor
que le permita probar:
“-Si yo no lo hago de andar
dejo de ser domador.”
10
Fue así que quedó domando
un lote de cimarrones
colmilludos y ariscones,
de abajo los fue amansando;
de a poco se fue ganando
la simpatía del patrón
porque además, de afición,
lindo el mozo guitarreaba
y payando cautivaba
a la campera reunión.
11
Al mes cada uno metía
la cabeza en el bozal
y con un silbo, al corral
entropillao los traía;
tempranito se veía
lidiando con los baguales,
mostrando sus credenciales
de hombre campero completo,
y así se ganó el respeto
del patrón y los mensuales.
12
Y después que cada crudo
como entregar estaba
vino la parte más brava
y entró a campear al cojudo;
en la mañana no pudo
encerrarlo en la manguera,
ensilló una yegua overa
que le domó a otro paisano,
y en un tiro soberano
lo pescueció campo afuera.
13
Ya cuando sintió ceñido
el sobeo en el cogote
de malo, el moro grandote
dio un salvaje resoplido,
pero el gaucho decidido
de la overa desmontó,
por el sobeo se acercó
con el bozal en la mano
conversándole el paisano
al moro lo embozaló.
14
A piquete y a manguera
de abajo lo trabajó
hasta que lo alivianó
como pa’ correr carrera,
toda su ciencia campera
puso el paisano en el freno
trabajándolo sereno
difícil que el pingo erre
y al decir del “tata” Humpierre
se puede pasar de bueno.
15
Más de un mes en corral chico
de abajo lo trabajó
hasta que el pingo quedó
que era una seda en el pico,
tan sobao en el hocico
que ni tanteaba el bozal;
tanto amansó al semental
sin rigorearlo a rebenque
que podía atarlo al palenque
 con tiras de delantal.
16
Con todos los pormenores,
con precaución, un domingo,
lo montó y salió aquel pingo
como pisando entre flores,
por eso, entre los mejores
luce hoy su estampa de macho;
tenía destino de tacho
pero lo salvó Morales
y hoy en él, entre mensuales
se luce cualquier muchacho.

Versos de Bautista Tolosa

                  -poeta oriental-

domingo, 6 de marzo de 2016

APARTANDO PA' LA FERIA

1
Corre un vientito frescón
y el mensualaje emponchao
con el cabayo ensiyao
espera junto al galpón,
yega, saluda el patrón,
da la orden de montar,
dice: “-Vamo’a parar
el del potrero del bajo
y pa’ no tener trabajo
los perros se han de quedar.
2
Si yevamos la perrada
habiendo tanto chicaje
difícil que se trabaje
con l’hacienda alborotada”.
La gente no dice nada
porque tiene la razón,
nu es la primera ucasión
que sus palabras se acetan,
lo quieren y lo respetan
porque’s campero y gauchón.
3
Dejan el casco tranquiando
contentos de su quehacer
y cerca’el amanecer
se va el cielo coloriando;
ahora van galopiando
sin dejar de conversar,
sujetan, para pasar
por la tranquera del bajo
y pa’empezar el trabajo
se’ntran a desparramar.
4
Al poco rato nomás
se oye a l’hacienda balar
empujada po’el gritar
que la va’rriando de atrás;
el patrón y el capataz
han hecho yunta los dos,
gritan con toda la voz
y al tiempo que se aturdieran
si parece que quisieran
que los escuchase Dios.
5
Ayá un toro retobao
se ganó entre la laguna
y lo sacan, por fortuna
de las guampas, enlazao,
aunque está muy enojao
no tiene nada que hacer,
le queda solo volver
pues además de los lazos
otros dos, a cabayazos,
lo ayudan a comprender.
6
Ya está l’hacienda reunida
junto a un molino grandote
y una vaca, medio al trote,
busca su cría perdida;
al reparo’e la bebida
s’echa un ternero cansao,
otro de lomo bostiao
‘ta parao, pero temblando,
endemientras van cinchando
los que primero han yegao.
7
Cincha el patrón, luego muenta,
también lo hace el capataz,
y aquél, mirando pa’tras,
manda’uno yevar la cuenta:
“-Si yegamos a sesenta
según el papel que traje,
entre seca y machorraje
lo que podamos sacar
no vamos a demorar…
tenés a la feria un viaje”.
8
Lo convida con un: “-Vamos”
enderezando al rodeo
y el capataz dice: “-Creo
que sí, patrón, las sacamos,
si le parece la’echamos
en el rastrojo de mái’,
ayí animales no hay
y pa’ mover bien temprano
mejor tenerlas a mano…”
“-¡Ajá… lo mejor es áhi!”.
9
“-Mirá, Cirilo, áhi tenés
la rabona y la peluda
y la de ajuera, esa aspuda
que quedó de la otra vez”,
“-¡Abrite, Juan! ¡Van las tres!”
dice ahora el capataz,
sujetan, güelven pa’tras
y cortando un ternerito
ya vienen, siempre al tranquito,
arrimando otras dos más.
10
“-¿V’esa del aspa quebrada…?
-le comenta el capataz-,
güeno, esa es así nomás
aunque parezca preñada”
“-Debe estar amachorrada”
suelta el patrón y se caya.
“-¡Sí!, porque tiene esa laya
de fines del mes de octubre
y nunca baja la ubre…”
“-Bien, entonces, que se vaya”.
11
“-¿Y esa…? -pregunta estrañao-
no tiene la señal mía…”
“-¡Ah, nó! esa es de Badía
y se debe haber pasao…”,
“-Avisale al encargao
que tiene una vaca aquí,
mejor anda vos, así
te yegás a lo’e Lazarte
y averiguas, de mi parte,
por las sogas que le di”.
12
S’escucha gritar un tero
cerquita del albardón,
en tanto que aclara un pión:
“-Es Benjamín, el puestero,
como ha ensiyao el overo
capaz que venga a picar…”
“-Cuidao!...”-se le oye gritar
al puestero que yegaba
porque una ternera andaba
con ganas de disparar.
13
Se oye’l chirlo’e la’zotera,
sale que apaga el cabayo
y en menos que canta un gayo
güelve al rodeo la ternera,
sin embargo la mañera
busca encarar otra vez,
“-¡Pero, Jacinto! ¿Qué hacés?
¡Corre muchacho! ¡Atajala!
¡Se te jue…! ¡Güeno, dejala!
la vamo’a sacar después”.
14
Y así siguen apartando
suave, porqu’esa es la cencia,
sin que falta una ocurrencia
pa’ ráirse de vez en cuando;
‘ta el lote remoliniando
‘n’un manchón de pasto puna,
mientras Cirilo Laguna
pregunta: “-¿Ché, cuántas van?”
y contesta pronto Juan:
“-Si no he errao, sesenta y una…”.
15
“-Me parece que no hay más,
suficiente las que están,
y mandá a Jacinto y Juan
que se las yeven nomás”,
así lo hace’l capataz
que también manda’l puestero
diciéndole: “En el potrero
mejor antes de dejarlas
traten de ver de arrimarlas
para el lao del bebedero”.
16
“-¡Cómo nó!, pierda cuidao
que las vamos a arrimar
y le vamos a dejar
la ternera d’este lao…”.
Se mueve el lote apartao
con los tres que van arriando,
y al verlos irse alejando
se güelve’n la direción
que había quedao el patrón
y los piones atajando.

Versos de Álvaro Istueta Landajo

viernes, 4 de marzo de 2016

DE CABEZA'E BASTO

Áhi le llegó, Saubidet,
la prenda que me encargó,
si el platero terminó
fue porque yo lo apuré;
quería entregársela y sé
que’s más campera que el pasto,
el uso ha hecho su gasto
y aún más valor le encastra:
¡qué linda queda la rastra
hecha de cabeza’e basto!

Se que’l basto de su abuelo
era, y que la platería
su padre uso con maestría
pa’ ensillar, sobre este suelo;
¡qué linda pilcha!, un anhelo,
parte de nuestra cultura,
el basto, que’s la figura
pura del recado nuestro
y hoy la pilcha de su ancestro
¡la lucirá en la cintura!

El centro pa’ destacar
plata y oro entreverado,
un trabajo burilado
en la inicial, da que hablar,
verdá es que se fue a gastar
pero que esté al lado suyo
pa’ lucirla en los mangrullo’
o escenarios donde cuadre,
la usó su abuelo, su padre,
y ahora pa’ usté’s un orgullo.

Quedó sin pulir, más brilla
por su historia y por su encuentro;
para que se luzca el centro
son de alambre las costillas.
Prenda gauchona y sencilla,
una hermosa antigüedad,
ah! y le digo la verdad
que lo que cobró el platero
se lo va a pagar Vaquero…
¡regalo de una amistad!
                              (3/03/2016)

Versos de Santiago “Tato” Vaquero

miércoles, 2 de marzo de 2016

EL ALAZÁN "EL TRAIDOR"

1
Estancia “Sauce Melú”,
entre Andant y Masurel,
anduve en el pago aquel
en mi plena juventú,
con acertada actitú
y coraje en abundancia
diré sin hacer jactancia
fui de mi hermano mayor,
ayudante domador
en esa famosa estancia.
2
Con cuarentaiún baguales
en dos tropillas formadas,
más bien una caballada
por los tantos animales;
con cabrestos y bozales
de sobra entre el guasquerío
pa’ sacarle bien los bríos
al chúcaro más matrero
y que no salga un mañero
por falta de soguerío.
3
Como al año, más o menos,
se terminó la domada,
ya estaba la caballada
todos mansos y de freno;
entregamos los ajenos
sin ninguna discrepancia
y pa’ no tomar distancia
del gaucherío rural,
allá quedé de mensual
por un tiempo en esa estancia.
4
Fue entonces que un tal Durán
-que en la estancia era puestero-
me dijo: “-Mire, yo quiero
que me dome el “alazán”,
que con esmero y afán
ya lo tengo palenquiao,
de tal modo lo he tratao
con paciencia y con trabajo
que está mansito de abajo,
bien sanito y bien cuidao”.
5
Era hijo de una “alazana”
-una buena parejera
que ganó muchas carreras
en una época lejana-;
yo, con la intención más sana
sus cualidades destaco,
por las conclusión que saco
no era de darle descanso:
si bien de abajo era manso
¡de arriba era muy bellaco!
6
Pero cái acidentao
por causa de una rodada
y una larga temporada
dejé caballo y recao;
todavía de bocao
lo entregué a medio domar,
no quiso el dueño esperar
y se lo pasó áhi nomás
a un mocito muy capaz
del pago de Salazar.
7
Pronto el mozo lo enfrenó
y aunque sacó un pingo flor
su istinto corcoviador
del todo no lo perdió,
en el campo lo probó
y le pareció ligero,
luego esperó con esmero
tener la oportunidá
de probarlo de verdá
corriéndole a un parejero.
8
Hasta que llegó ese día
y allá cerca, no muy lejos,
cuando en el San Pedro Viejo
grandes carreras se hacían,
allá este pingo podía
mostrar todo su valor,
y le corrió sin temor
a un parejero “tostao”
que en el pago había lograo
la fama de ganador.
9
Y así le corrió al “tostao”
en los trecientos de afuera,
pero a mitá de carrera
venía el “alazán” cortao,
con el triunfo asegurao
solo faltaba cobrar,
cuando llegando a un lugar
lo más duro de la playa,
antes de cruzar la raya
se le arrastró a corcoviar.
10
No lo pudo levantar
aunque de boca era blando,
a un flete que corcoviando
no era fácil jinetear,
un trecho lo pudo andar
peliándolo con destreza
y el “alazán” con fiereza
ganó al final la contienda
cuando lo sacó en las riendas
por sobre de la cabeza.
11
Quedó el paisano planchao
por el golpe del caballo
lo que parecía un desmayo
nada grave había pasao,
dolorido y atontao
después de este sacudón,
y el “alazán” en cuestión
echó las rienda’al costao
y costiando el alambrao
buscó el campo al galopón.
12
No bastan las precauciones
y es arriesgar demasiao
y si lo corre ensillao
es restarle condiciones.
Por estas simples razones
es tirar la plata en vano
y al dueño, tarde o temprano
y al que lo juegue de afuera
le hará perder la carrera
o estropiar un ser humano.
                                         (1948)

Versos de Ramón San Esteban