jueves, 15 de febrero de 2024

RESERVAO

 Más de uno me han ofertao

como bellaco pa’l brinco

porque volteó a cuatro o cinco

lo titulan reservao

hay que ver quien lo ha montao

quien afrontó la tarea

de enfrentarlo en la pelea

sin temor a los reveces

porque las primeras veces

cualquier pingo corcovea.


Una cosa es la probada

en el campo del patrón

pero es otra situación

un ruedo de jineteada

y ya en más de una jornada

contemplé lo sucedido

ver alguno que ha venido

con mucha fama de malo

pararse cerca del palo

o disparar sin sentido.


Porque si al tema analiza

aunque macaco y malevo

es raro caballo nuevo

que acepte mucha paliza

montas de clinas precisa

si de principio promete

ya que entrando en este brete

el hombre queda en los pastos

en la grupa o en los bastos

se agranda cualquier jinete.


De cierta notoriedad

pa’ que el reservao aguante

sin ser lo más importante

influye a veces la edad

el que es malo de verdad

nace rebelde y mañero

y al domador más campero

le resulta indominable

siendo ese potro indomable

el reservao verdadero.


Versos de Juan José y Patricio Somohano

sábado, 10 de febrero de 2024

CACHORRO 'E MELICO

 En épocas de fortine’

de una pampa casi agreste,

en l’avanzada ‘el oeste

sus ralas y secas crine’

anunciaban los confines

de una línea que asomaba;

en dónde el indio llegaba

con sus malones bravío’

desnudando al son sus brío’.

¡Yo al servicio me encontraba!

 

Al haber finao un guapo

por una cuestión de taba,

la ley me puso sus traba’

y me trató como un trapo.

Pa' mi, fue juerte sopapo

que’l destino me asignó,

y aunque naides me creyó

ya no tenía salvación,

si mi facón de un envión

no "hablara" por lo que vio.

 

Pasaron algunos año’

y ya acostumbrao al fin,

cómo velando el fortín

mi rancho mostró sus panio’.

Junto a varios qué aledanio’

iban naciendo a la par,

con sus formas similar

ya vimos crecer la cosa

y por más calamitosa

en él me iba a cubijar. 


Una mañana tranquila

yegó la orden de Arredondo

que me hizo respirar hondo

y agrandar bien las pupila’.

Y mi mente se “encandila”

pues el pasao de repente

se me vino bien enfrente

pa'comodar las idea’…

Presentía la cosa fea,

de un futuro diferente.


Cómo soy un güen paisano
y debo cumplir la pena,

-esa es mi convición plena-,
yo enseguida aliste’l ruano.
En la mañana temprano
nos topamos con los tape’
y pa’ que no se m’escape
mi Remingtón bajo a uno,
que se escurría en un lobuno
por más que se me agazape.


Dentrando a las toldería’

a una china vi yorar,

se acababa de enterar

lo que eya ya presentía.

Yo había "finao" su alegría

por culpa de mi destreza,

y por toda su beyeza

me hice un firme juramento,

que a partir de’se momento

eya sería mi princesa.


Ya en la grupa de mi apero 
con firmeza sujetada,

largas leguas galopiada’

alumbrao solo a lucero;

al ritmo del coscojero

yegamos al rancho chico.
Lo que viene no lo esplico…
...gruesa la china quedó,

y al fin de un tiempo nació

nuestro "cachorro’e melico". 

Versos de Alejandro Abriola

viernes, 9 de febrero de 2024

SE LA ENCARGO PA' ENFRENAR

 Se la encargo Cachi, hermano,

Yo no la puedo enfrenar

Porque... me voy a mudar

Un tiempo, a un pago lejano.

Sepa que confío en su mano

Cómo en su ciencia campera,

En su paciencia, en la espera,

Porque aunque el trabajo es largo,

Éste, no es de los encargos

Que se le hacen a cualquiera.

 

Es “alazana”, bonita,

Bastante sangre además,

Mestiza, maneada atrás

Cómo una venda gravita.

Tiene una lista finita

De la frente hasta el hocico,

Y un antojo que le explico

De una chiquizuela blanca.

Muy ágil desde potranca,

Gira en forma de abanico.

 

La saqué de la manada

Antes que el padrillo cope.

Tiene unos 30 galopes

Porque la ensillé salteada.

Siempre suelta, descansada,

Atenta, audaz se destaca,

Cómo en las riendas se hamaca

Dócil... de que la he agarrado:

Tercer puesta del recado

Y  la usé pa' juntar vacas.

 

Hubo que desternerar

Los lotes de planteleras,

Un ratito en las tranqueras

Y otro rato para echar.

A vueltas la hice tranquear

Despacio, sin apurarla,

Porque aprenda al enfocarla

El yeguarizo es muy ducho,

Y no la catanguié mucho

Cómo pa' no acobardarla

 

Rápido aprendió, valoro,

Con un genio predispuesto.

Suerte, cerquita del puesto

Está el potrero ‘e los toros,

Cada tanto, hice un demoro

En alguna atropellada

Y de costilla peinada

Maruchiándolo en serrucho.

Creo que le va a gustar mucho

El tema ‘e la recostada.

 

En fin, que sea pa’l trabajo.

Levanta manos y patas,

No sé asusta ni arrebata

Y es de pasar por abajo.

Mansedumbre que agasajo

Por eso se la he encargado.

Cuando vuelva pa’ este lado

Y regrese a mi terreno

¡La quiero ver con el freno

De pescuezo arremangado!

                                   (07/02/2024)

Versos de Santiago Vaquero

lunes, 29 de enero de 2024

PARA UN CRIOLLO DE MI FLOR

 (1884 / 1979)

Para Don Pablo González

abuelo’e la tradición,

le canto de corazón

a sus camperos modales.

Criollo como los zorzales,

servicial como las brasas,

lo va diciendo su traza

y para gloria mayor

lo trajo al mundo el creador

en el Día de la Raza.

 

Gaucho hasta los caracuces

no tiene revés pa’ nada,

y si hay alguna topada

entre hombres que no se entienden,

él interviene y defiende

y todo queda en la nada,

porque su palabra honrada

vale más que un rebencazo

y si hace un tiro de lazo

no se enrieda con la armada.

 

Usando su chiripá

representa a lo de antaño.

Él pasa feliz los años

en donde quiera que está.

Habla con toda lealtá,

no hace alarde matón;

montao en su redomón

sale al tranco y sin apuro

y estribando bien seguro

lo admira la población.

 

Su rancho es nido de hornero

por lo fuerte y bien formao,

y si hay algún despilchao

lo salva del aguacero;

fresco en los meses de enero

y abrigao en el invierno,

y hay un consejo paterno

que siempre alivia los males:

ese es Don Pablo González

que pa’ nosotro’es eterno.

 

Versos de Abel María Álvarez


sábado, 13 de enero de 2024

AL GAUCHO MARIO DEL VALLE

Cerca del “pago ranchero”

sin que’l tiempo lo avasalle

está Don Mario Del Valle

que hace años, que ahí es puestero;

a un compromiso sincero

y a una honestidad cabal,

se le suma un magistral

campero conocimiento,

que hace que al ciento por ciento

sea auténtico pión rural.

  

Veterinario, el patrón,

profesor de Facultad,

en la Universidad

trabaja, explica a razón,

pero hay prácticas que son

necesarias que se entiendan

y que el aula no es la senda

para aprender los detalles;

enseña ahí Mario Del Valle

los manejos con la hacienda.

  

Para aprender de antemano

y saber en realidad

hay ciencia y practicidad

que eso lo sabe un paisano;

el hombre no ha estado en vano

tras de las vaca’ un montón,

conociendo en la función

al saber lo reivindica

y cuando dice algo, explica

con sobrada condición.

 

Por el amor al caballo,

a los perros y a la hacienda,

en sus manos, las dos riendas

dejaron impreso un cayo,

el tiempo le dictó un fayo

de doctrina, que él emplea,

y lo he visto en la tarea

recorriendo bien montado

que’n la grupa del recado

su perrito galopea.

  

Tiene bancos de cadera,

por su oficio de soguero,

y bajo un antiguo alero

trenza allí, tardes enteras;

seguro, a veces reitera

de que un tiento no le faye,

que prolijidad subraye,

su palabra, marca el paso

y es fuerte, igual que los lazos

que tuerce Mario Del Valle.

 

Salú! a esa vida tranquila

sacrificada a conciencia

que’l tiempo, da la experiencia

y eso al final se asimila.

Si es que le carga las pila’

a su transitor radial

al sintonizar el dial

cuando escuche a Pellejero,

¡se va a enterar, que Vaquero,

le da un saludo cordial!


Versos del payador Santiago Vaquero

 

sábado, 23 de diciembre de 2023

YO DE APURAO NO BEBO

 Que perdonen lo que esperan

si en el viaje me entretengo,

el paisaje es una copa

y yo de apuro no bebo…

no es culpa de los caminos

que sean azules los cerros.

Se han de cansar de esperar

si esperan que pase el tiempo.

 

El tiempo no es el que pasa,

el que pasa es el viajero…

y mientras vamos pasando

pensamos que pasa el tiempo…

 

Hay quienes pasan confiando

que adelante están los sueños;

otros quieren al mañana

atajarlo con recuerdos.

Otros piensan que el camino

de penas los ha cubierto,

y el camino solo dice:

Todo lo que tengan tengo!...

 

Que perdonen lo que esperan

si en el viaje me entretengo,

ellos quieren apurarme

y yo sin querer me quedo…

 

A mí no me estorba nadie

cuando voy ni cuando vengo…

En mis maletas no caben

más que las pilchas que quiero.

 

En madera de guitarra

voy enredando los tientos

de los caminos que quedan,

mientras guapiando me alejo.

Y les digo a los que esperan

que yo también algo espero…

el paisaje es una copa

y yo de apuro no bebo…

 

Y aunque ahora no me despida,

tal vez me esté despidiendo,

como el viaje es medio largo

en una de esas no vuelvo…

 

Versos de Sandalio Santos

                     (Uruguayo)

miércoles, 18 de octubre de 2023

¡QUE BUEN REGALO, MI AMIGO!

 En la casa de un amigo

que yo bien lo tengo en cuenta,

recibí un día una herramienta

que andará siempre conmigo,

y aunque viejaza, bien digo

a agradecerle procedo

si hasta de alegría me excedo

porque’s campera y bonita,

y es esa chaira finita

que me dio Martín Oviedo.


La prenda que yo recibo

en la “Estancia La Juamela”

antigua historia revela,

en su estampa lo percibo,

a más de un cuchiyo altivo

pa’ emparejarlo en el ruedo,

poniéndole’l pecho al miedo

-si hasta he desmayao mulitas-

con esa chaira finita

que me dio Martín Oviedo.


Del principio de la historia

se usó en el medio rural,

instrumento excepcional

y una herramienta notoria

de una época inmigratoria

de Eskiltuna o Toledo,

y hoy yo también intercedo

a usar, si conmigo habita,

y es esa chaira finita

que me dio Martín Oviedo.


Chaira lisa, sin estrías,

donde’l filo no se traba,

tampoco genera haba

y empareja con maestría.

Como le agarré baquía

de alabanciarme transgredo

cuando hace falta, remedo

si un filo se debilita

con esa chaira finita

que me dio Martín Oviedo.


Carniando chanchos, se atraca,

y a la hora de lavar

la máquina de picar,

la usé, pa’ limpiar las placas;

como en todo se destaca

al degoyar con denuedo

a revolver sangre cedo

si cuagula y precipita,

con esa chaira finita

que me dio Martín Oviedo.

 

Para el campo, si cocino,

sea cual sea la labor,

si falta destapador,

con eya hundo el corcho a un vino

y aunque eyo es algo dañino

p’l que entiende de viñedo,

a tomármelo me quedo,

si hasta he aujeriao tortas fritas

con esa chaira finita

que me dio Martín Oviedo.

 

Si desoyando un cordero

después de garriar me acuño,

con su cabo y con el puño

se que viá bajarle’l cuero.

Sin dármelas de soguero

aunque algún botón enredo,

a falta de lezna puedo,

cambiar yapas, si se cita,

con esa chaira finita

que me dio Martín Oviedo.

 

Como tengo una panzona

cuchiya de tres remaches,

cachas color azabache,

que conmigo es querendona,

acompaña a mi persona,

eso lo tengo por credo,

la vaina donde la hospedo

es ancha y posibilita

que’ntre la chaira finita

que me dio Martín Oviedo.

 

Y al estar bien imantada

al fierro, y a mí, se pega,

juntos, nada nos doblega

por eso está resguardada,

cabo en madera torneada

prolongación de mis dedos,

como recuerdo que heredo

cuidarla bien amerita

¡a esa gran chaira finita

que me dio Martín Oviedo!


 Versos de Santiago Vaquero