lunes, 30 de julio de 2012

MI RELINCHO

Hoy tengo un “bayo encerao”
que tiene… el pelo de oro
y aunque yo extraño mi “moro”
en él ando bien montao.
Cuando le pongo el recao
empieza a mostrar su brillo,
sale de tranco sencillo
y mi alegría amanece.
¡Si pienso que se parece
el caballo de un caudillo!

Va jugando con las riendas
cuando pega un escarceo
y me juego en un floreo
si nos mira alguna prenda,
quizás alguno comprenda
mi condición sin igual
y digo en forma cabal
no lo doy ni estando enfermo,
al regalo de Guillermo
de la Patria, un general.

Si voy al boliche en él
y me atraco al mostrador
se siente solo un rumor
todos lo miran a él.
¡Qué solapa pa’ un clavel!
¡Qué yapa pa’ mi trenzao!
Me lo halagan dimasiao
y eso me pone contento
y pienso pa’ mis adentros
¡ese es mi “bayo encerao”!

Es bueno pa’ la sortija
y ligero como luz
de correr un avestruz
en el terreno que elija;
cuando lo monta mi hija
su estampa es igualita
a aquella imagen bendita
de una historia que se ha ido
y lo veo parecido
al pingo de Manuelita.

Está calzado de tres
y le hablo pa’l que’ntienda,
así reza la leyenda:
“no lo vendas ni lo des”.
Es un pingo sin revés
y por todos codiciao,
es pronto en cualquier mandao,
preciado como tesoro,
y aunque yo extraño mi “moro”
¡en él, ando bien montao!

Versos de Claudio Agrelo

domingo, 29 de julio de 2012

YA VIENE CLARIANDO EL DIA

Ya viene clariando el día
y una nube que se queda
como un pañuelo de seda
envuelve la serranía.
Ya el bataraz que dormía
lanzó al aire su alarido,
ya la oveja dio el balido
y relinchó el redomón
y ya está ardiendo el fogón
que algún paisano ha encendido.

Dios bendiga el camino del campo en flor
cuando a la mañanita,
mi vida, sale mi amor.
Dios bendiga el camino del campo en flor
caminando, por ella,
mi vida, se va mi amor.

A lo lejos en la aguada
y entre el sonar de un cencerro,
se oye el ladrido de un perro
que repunta la majada.
Esperando la ordeñada
las vacas en el corral,
y se espanta en el brocal
un mancarrón que hay atado
al ver que se le ha acercado
un chico con un bozal.

Dios bendiga el camino del campo en flor
cuando a la mañanita,
mi vida, sale mi amor.
Dios bendiga el camino del campo en flor
caminando, por ella,
mi vida, se va mi amor.

Y así como va clariando
haciendo fondo al galpón
el monte que era un borrón
parece un fraile rezando.
Despacito y rezongando
contra el toque de campana,
cruza un pión de mala gana
alzando al hombro el apero,
mientras le silba el boyero
un cielito a la mañana.

A la huella, huellita del campo en flor
caminando, por ella,
mi vida, se fue mi amor.

Versos de Domingo V. Lombardi


Nota importante: Cuenta Antonio Rodríguez Villar: “Este estilo no figura en los registros de SADAIC, por lo menos con éste título. Me puse en contacto con varias editoriales pero no pude encontrar la partitura. La he escuchado cantar también con los nombres de “Amanecer” y “Amaneciendo”. Ninguno figura en SADAIC. Esta letra es tal como me la enseñó René Ruiz que -me dijo- la aprendió de sus autores”.

En esa última frase se alude a Manuel Portela, autor de la música, de estilo.

EL VIENTO Y LA FLOR

El sol que quería asomarse
me encontró solo verdiando
y un gallo ronco, cantando
comenzó a desperezarse.
Viendo al campo despertarse
mi pensamiento asujeta
como una moza coqueta
que está esperando a su amor
mis ojos ven una flor
en la punta de una horqueta.

Y aquel mozo que era el viento
temprano llegó silbando,
‘taban los dos titubeando
mientras yo observaba atento.
Justito en ese momento
el mozo la acarició
¡que vergüenza que le dio
a esa flor enamorada,
la viera que colorada
se pusó cuando él llegó!

Después me quedé pensando
en ir silbando a buscarla,
allí en su rancho encontrarla
y que ella me esté esperando.
Pero seguí rezongando
si hasta yo mismo me miento
sabiendo en cada momento
que imposible es nuestro amor,
¡que pena no sos mi flor
ni soy libre como el viento!

Versos de Facundo Picone

EL RELINCHO COMO UN REZO

    "El Margarito"


Un “overo chimanguiao”
marca de Juanjo Madero,
dejó de luto el potrero
ande lo había pastoriao.
Los pastos se han achatao,
la cebadilla no asoma,
se ven peladas las lomas
y el silencio de los montes
se hunden en el horizonte
con bordoneos de palomas.

El palenque ha quedao tieso
opaco de ausencia y frío,
le falta el calor y el brío
de la tabla del pescuezo.
El relincho como un rezo
le llega de la distancia,
sabrá Dios, en cual estancia
del cielo andarás costiando,
los alambres repechando
y pasiando tu arrogancia.

En un derrumbe total
las varillas se han ladiao
y antes eran cien soldaos
cuando entrabas al corral.
Al yuyo y al cardo asnal
se quinchó la madreselva,
sin saber quien lo resuelva
con sueño, pero despierta,
está la tranquera abierta
como esperando que vuelvas.

Su galope y su mirada
los tengo pa’ siempre escrito,
se “deshojó” “El Margarito”
en l’última galopiada.
El secreto ‘e las gauchadas
te lo  llevaste a los tientos,
la nube del sentimiento
llovisnea por mi “overo”
porque yo soy el potrero
y es ansí como te siento.

Versos de Omar Moreno Palacios

miércoles, 25 de julio de 2012

ME LLAMAN "ACREDITAO"


Yo tengo un recao de andar
viejito como su dueño,
confidente con los sueños
que han muerto sin despertar.
Lo armé para reserear
y anduvimos por las huellas,
sin que nos hicieran mella
distancias ni travesía;
hasta que en esa porfía
se fue apagando mi estrella.

Entre memorias de afectos
se quedó apegao conmigo,
y con gusto me prodigo
en mantenerlo completo.
Hace rato que está quieto
en un rincón de la pieza,
en ocasiones de mesa
y en otras, sirve de asiento
para atar mi sufrimiento
al correón de la pobreza.

Aunque no somos iguales
por idénticos carriles,
van pasando los abriles
con macollajes de males.
Él ya no encima baguales
para entibiar las bajeras,
y yo con la bichoquera
que me va dejando enclenque,
vivo embramado al palenque
del que no se recupera.

Hace mucho estoy varao
en la estancia del amigo,
que me da carne, abrigo
y plata que no he ganao.
Me llaman “acreditao”,
nombre que viene de lejos
cuando los criollos parejos
que supieron ser patrones,
¡jamás echaron a peones
que se iban poniendo viejos!

A trancos de la matera
tengo sitio pa’ mi solo,
me visitan los chingolos
y las palomas caseras.
De vez en cuando me espera
algún peón para yerbear,
y al entrar a recordar
alguna hazaña pasada,
¡es como el agua sagrada
que me hace resucitar!

Pero esa es una salida
transitoria de las penas,
por el cauce de mis venas
se va licuando la vida.
Con estas prendas curtidas
de mi recao bien habido,
se amadrinó el renegrido
mancarrón de mi destino;
¡que galopa en el camino
del tiempo que me ha vencido!

Versos de Roque Bonafina

martes, 24 de julio de 2012

SIEMPRE QUE NO SEA DE A PIE

1
Le asiguro Don Mansiya,
salvando algunas distancias,
capás que yego a la estancia
mañana, con mi tropiya;
mi propuesta es muy senciya
ya lo hemos aclarao, Don,
alviertale a su patrón
de movida y de soslayo
que yo soy pión de a cabayo,
de a pie… siempre fui chambón.
2
Usté bien sabe Mansiya
que yo siempre he reseriao
y algunos pingo’he domao
como estos de mi tropiya.
En el campo “Las Variyas”
fui mensual, dispués puestero,
¡lo pasaba compañero
sobre’l lomo de los fletes!
en el corral o en los bretes
trabajando días enteros.
3
Pa’ las yerras ¡ni que hablar!
había miles de terneros
y junto a otros aparceros
siempre me tocó enlazar;
en los tiempos de apartar
a rebenque y a pichico
áhi no había nada chico,
tenía que andar bien montao,
tratando ‘e salir parao
si el pingo se iba de hocico.
4
Lo que no aprendí: a puntiar
ni a manejar una horquiya,
y le arisquié a las variya
en los tiempos de esquilar;
chapetón pa’ deschalar
fui dende muy chiquilín,
cuando el maíz cuarentín
se sembraba en tuitos lao,
¡yo l’hice la cruz, cuñao
a ese tan fiero trajín!
5
Por tal causa no les fayo,
no trabajo más de a pie;
mi vida terminaré
arriba de los cabayos.
Mansiya, ¡iré como un rayo!
de mañana muy temprano,
ya tengo ensiyao un ruano,
tomo dos u tres amargo’,
unas pocas pilchas cargo
¡y hasta la güelta, paisano!

Versos de Ángel Feliciano Mele

RUMBEANDO


Ya diviso en la ancha loma
con encanto seductor,
un rancho que en su esplendor
los pasto’ofrendan su aroma.
El sol sus rayos desploma
para beberse el rocío,
desvaneciendo ese frío
que la gaucha madrugada
como una sábana helada
tendió sobre el mío-mío.

Quiebra a sus pasos mi pingo
que avanza con ágil marcha,
ese vidrio que la escarcha
le ha regalao al domingo.
Bajo el alero distingo
a una morocha campera,
que con suelta cabellera
cual un airón de moharra,
templando está una guitarra
que acorta una dulce espera.

Desde el alerta del tero
que denuncia mi llegada,
me recibe la perrada
en la puerta del potrero.
Entono un silbo campero
que lo recoje mi amada,
y abandona la encordada
para venir a mi encuentro,
como si yo fuera el centro
de su ilusión más soñada.

Otra vez el instrumento
ha pulsado con maestría,
buscando con alegría
tirar sus coplas al viento.
En su melodioso acento
florecen las ilusiones,
que unen a dos corazones
con sus gorjeos y trinos,
de motivos argentinos
en las rurales canciones.

Esa morocha cantora
es un pedazo de pampa,
que con su graciosa estampa
canta con voz seductora.
El verso a sus labio’aflora
con un arte natural,
por esa forma triunfal
de expresar nuestro sentir;
cuando así se deja oír
nuestro canto nacional.

Versos de Miguel Bannon