domingo, 21 de agosto de 2022

ENTRE EL PATRÓN Y EL DOMADOR

 -¿Qué tal Juan Carlos, qué dice?

Creo que’s bueno el momento

de hacerle un ofrecimiento

pa’ que su doma agilice;

espero que lo analice

es m’intención verdadera,

se me hace larga la espera

con un año, Usté se abusa;

hoy sesenta días se usa

más efectiva y ligera.

 

-Aunque estoy muy sorprendido

tal vez tenga Usté razón,

pero yo no cambio, Don,

lo mucho o poco aprendido;

mi trabajo es garantido,

diez tropiyas han avalao,

buena rienda, bien sogueao

pa’ floriarse donde cuadre

y por su exigente padre

pucha, si fui ponderiao…!

 

-Yo sé, que’l finao mi viejo

(que Diós lo tenga en la gloria)

creía mucho en esa historia

del año largo, allá lejos;

si me permite un consejo

convencido que’s mejor

con técnicas de valor

detalló en un gran discurso

días pasao, en un curso,

que asistí, de un domador.

 

-No se lo pienso acetar,

no acudo a lo que me pide,

si esa manera decide

mejor será renunciar.

Pero antes le quiero hablar

pa’ largar este entripao:

es imposible cuñao

se lo digo con franqueza,

no me cabe en la cabeza

que’n dos mese’stén domao.


-Por eso digo Juan Carlos

de apurar lo redomones

o tomaré decisiones

que puedan perjudicarlo,

y si se niega a lograrlo

no escucharé su pretesto,

pienso proceder dispuesto

tanto tiempo no me banco,

y si no, pa’ serle franco

tendrá que dejar el puesto.

 

-Ya me voy si así prefiere,

metalé que todo es suyo,

no vamo’andar con baruyo

porque no es trato’e mujeres;

seguiré con mis quehaceres

donde sea acreditao,

de rienda lisa, bocao

y enfrenando en la ménguate…

Yo aprendí con criollos de antes

no con yanquis disfrazao!!

 

Versos de Nano Nelson

martes, 28 de junio de 2022

EL PANGARÉ BUEY

El escenario sangriento

del campo de San Gregorio,

dejó un hecho notorio

por un encuentro violento.

En el fragor del momento

un jefe perdió el caballo

el destino dio su fallo

se le perdió a un coronel,

cuando enhorquetado en él

creía montar en un rayo.

 

Fue don Benito Machado

el que ha montado ese pingo,

al que le puso el distingo

brillante de su cuidado.

El animal reservado

que tenía de fina talla,

¿quién le iba a pisar la raya

sentado en su pangaré?

Si en él se jugó la fe

en más de una batalla.

 

Lo trajo de Lobería,

del Tamanguillú a ese flete,

lo mismo que un gallardete

flameando en su correría.

Cuando lo extravió ese día

tras envestidas certeras,

fue a parar a las colleras

de una posta, en Chascomús,

y fue cuartero de sus

postillones de galera.

 

Félix Ford, su propietario,

de aquellas mensajerías,

que corría en esos días

por sitios que era un calvario.

Hacía un itinerario

que habría que rendirle honores,

entre fríos y calores

dieron gran utilidad,

sirviendo a la sociedad

de Chascomús a Dolores.

 

Ahí le dieron a desplomo,

lo ensangrentaron los tiros,

le metieron sin respiro

hasta matarlo del lomo.

Al final quedaba como

entristecido en un dejo,

esfumado su reflejo

cuasi muerto de tan mal;

revolcado en un corral…

como un esqueleto viejo.


Versos de Héctor Del Valle 

viernes, 24 de junio de 2022

LA CARRERA

 Ya largaron la carrera

“el zaino” y “el colorao”

y los dos vienen pegao

como si uno solo juera.

Áhi pude ganar cualquiera

si no cambian posiciones,

ya empezarán los talones,

ya empezarán los rebenques

y veremos claramente

una lucha de campeones.

 

“El zaino” se viene!!, gritan

los que más cerquita están,

mientras otros con afán

apurao se precipitan,

los corazones palpitan

de quien jugó al “colorao”,

porque “el zaino” le ha sacao

apenas media cabeza,

pero no es ventaja esa

pa’ ningún aficionao.

 

Los dos brazos se preparan

dispuestos a castigar,

los jinetes a la par

mirándose cara a cara;

“el colorao” se separa

sacando la delantera,

así, con ansia de fiera

van en lucha los rivales

pues en los tramos finales

aun puede ganar cualquiera.

 

Se aproximan a la raya

-el final de la contienda-

emparejando las riendas

los ánimos no desmayan.

Los que apostaron se callan,

ya no se nombra el dinero,

solo esperan, justiciero

el fallo que el juez ha dao,

pero juntos han llegao

los que juntito salieron.

 Versos de Esteban Sicardi

FLOR PORTEÑA

 Sos el perfume rural

mañanero del follaje,

y el muy campero paisaje

mirado desde un brocal;

tendida sobre el tapial,

la madreselva olorosa;

la calandria melodiosa

que rompe al llegar al día

con la inmensa sinfonía

de la pampa misteriosa.

 

Sos el saludo del tero

que del bañao se levanta

cuando resoplando, canta

en las cañas, el pampero,

de mi rancho en el alero

la entretejida glicina,

y allá sobre la colina

cuando la tarde se acuesta,

el canto que a la floresta

da el mirlo y la becasina.

 

Y por el sueño vencida,

la torcaza arrulladora

cuando parece que llora

por alguna pena herida;

luz que alumbrando mi vida,

de mi destino se adueña;

la de sonrisa halagüeña,

que brinda, borrando agravios,

sangre de ceibo en los labios

porque naciste porteña.

 

Sos del mate cimarrón

cuando sediento amargueo,

la semilla del poleo

y la hojita del cedrón;

perfumando la extensión,

la pita y el duraznillo;

y haciendo un lazo sencillo

como pendón alardeando,

la cinta que está jugando

en la crin de mi rosillo.

 Versos de Bartolomé Rodolfo Aprile

 (*) En el Siglo 19 se denominaba porteño

Al habitante de la provincia.

No existía la voz: bonaerense.

miércoles, 15 de junio de 2022

POR VOS VIVIRÉ, GUITARRA

 De tal madera elegida

más paciencia de artesano,

seductora del paisano

que’ntre sus brazos, te anida,

manos fina’o percudidas

te sacan ciertas delicias

y en cada reunión propicia

tas predispuesta’alegrar,

si al escucharte sonar

sos pa’l alma una caricia.

 

Yo, que lo recorro poco

a tu infinito universo

pa’ acompañarme mis versos

apenas dos tonos toco,

mis dedos duros y tiocos

champurrean un  punteo,

y si entre criollos me veo

suelo copar la parada

y son varias madrugadas

que con vos, volví al tanteo.

 

En noches de soledades

supimos darnos calor

alimentando este amor

donde no esisten crueldades;

somos como dos mitades

unidas a un sentimiento

y compartimos eventos

que’l corazón nunca olvida,

si es la esencia de la vida

el pasar buenos momentos.

 

Por vos coseché un amigo,

el cariño de una moza,

junto a mis cosas valiosas

te llevo a la par conmigo.

Mi compañera y testigo

de cada letra al nacer,

pocos pueden entender

que se siente, te confieso,

no es en vano que por eso

tenés cuerpo de mujer.

 

Y cuando gaste mi vida

convirtiéndome en estrella,

has de seguir esta huella

la que siempre te convida.

Sé sonora cual herida

cuando un muchacho te pulse

y con fuerza un verso expulse

de mi cosecha bizarra,

por vos viviré, guitarra,

en el recuerdo más dulce.

                               (30/04/2022)

 

Versos de Nano Nelson

domingo, 22 de mayo de 2022

SERAPIO LUCERO

                    (relato)        

        Yo soy Serapio Lucero

Pión de arreo por capricho

Y en las costas del Gualicho

Tengo un ranchito campero;

Ayá la mujer que quiero

Es buena, noble, gentil,

Pero una tarde de abril

Me conchabé ayá en Conesa

Pa’ yevar  dos mil cabezas

A las sierras del Tandil.

 

Al cabo de varios días

Cumpliendo el trabajo a pleno

Con el tirador bien yeno

Para mi rancho volvía;

Era tanta la alegría

Que a mi tropiya alazana

Recién la paré en lo Arana

Donde alcé pa’ mis hijitos,

Tres o cuatro regalitos

Y un vestido pa’ Juliana.

 

Cambié cabayo y salí

Con la madrina de tiro

En un profundo suspiro

Me decía para mí:

“A gaucho que sos feliz

Y volvés tan armonioso”,

Y al arroyo caudaloso

Lo cruce del lao más ancho

Pa’ salir frente a mi rancho

Que estaba muy silencioso.


Bajé del flete silbando

Para ponerlos alerta

Pero al enfrentar la puerta

Hayé a mi mujer yorando,

A los críos apretando

Y en un yanto acongojao

Me dijo: “A Dios l’he rogao

Que yegaras enseguida

El pior momento en mi vida

Recién nomás lo he pasao”.

 

Me dijo que Juan Servando

Hijo de un vecino crioyo

Se le acercó hasta el arroyo

Cuando eya estaba lavando,

Primero le empezó hablando

De las vacas, de las crías,

Al rato con picardías

Ya la quiso manotiar.

¡Se pueden imaginar

De la intención que traía!

 

Al ver a mi compañera

En tal tristísimo estado

En busca de aquel malvado

Salí rumbo campo a fuera;

Yegué  hasta su madriguera,

Desmonté del parejero,

Bajé’l poncho, el caronero

Por lo que pucha pudiera,

Y al enfrentar la tranquera

Me eché pa’tras el sombrero.


Golpié dos veces las manos

Y apareció muy sonriente,

Haciéndose el inocente

Me dijo: “-Qué busca hermano?”

-A vos te busco paisano

Y sabés por qué razón.

Echando mano al facón

Se me vino ciegamente

Y ya lo marqué’n la frente

Por mí herido corazón.


Y... que más voy a contar

Si mi tristeza lo esplica?

Encerrao en Sierra Chica

Mi cuenta debo pagar.

Y no dejo de pensar

En mi tropiya de crioyos,

En mis pequeños pimpoyos,

En la mujer que yo quiero,

Y en el ranchito campero


Que tengo al lao del arroyo. 

Versos de Enrique Mario Cabrera

lunes, 16 de mayo de 2022

EL CANDIL

Siempre te vieron con sueño,

siempre con un parpadear,

como el que tiene al mirar

quien mira al sol con empeño.

Junto al fogón no pequeño

prodigando sus mercedes

como que todo lo puedes,

tu llama en su galopar

¡se divertía en jugar

con sombras en las paredes!

 

Cuando el baile en su apogeo

que daba cuerda la caña

rejuntaba la campaña

de una guitarra al rasgueo.

Se hacía tu parpadeo

indiferente al vistazo,

hasta que un gaucho machazo

al verte tan importuno

¡te apagó sin miedo alguno

de revés con un ponchazo!

 

La sorpresa provocada

dio tiempo al aprovechado

y en ancas del reservado

se alzó con ‘su peor es nada’.

alguien decía: “No es nada”,

otro le erró el tarascón

y atropellando al rincón

donde su prensa se hallaba,

creyendo que la abrazaba,

oyó un grito: “¡Soy varón!”

 

Después ya se hizo la calma,

volvió tu llamita a arder

y el llanto de una mujer

hacía partir el alma;

el que se llevó la palma

se alzó con la hija de aquella

y llora su mala estrella

porque aquel falso, mal hombre,

(eso a ninguno lo asombre)

¡iba a escaparse con ella!


Versos probablemente de Marcelo Altuna