domingo, 8 de julio de 2012

ASÍ QUIERO MI TROPILLA


Con este bellísimo romance criollo de un poeta del que solo sabemos que publicó un libro y que era de Bolivar (Bs. As.), plantamos el mojón 300 en esta "antología" que pretendemos distintas a todas las conocidas.

¡En mi tropilla de versos
galopea la esperanza…!

Quiero ver muchos baguales
rodeando la madrugada
como una yegua madrina
de pelo “overo-rosada”.
A los “blancos” de Villegas
luciendo como una plata
junto a un “oscuro lucero”
que lleva la noche en ancas.

Tener el “moro” de Urquiza
para bolear una garza
en el salto, porque dicen
que con él hacía la hazaña.
O aquel “moro” de Facundo
para que hable con mi alma
y en toda suerte de amores
me haga ganar la batalla.

Quiero el “pangaré” famoso
“Buey”, que Machado montaba,
para correr las cuadreras
o lucirme en las boleadas.
O el “pangaré” de Calfiao
que bebía las distancias
y en los médanos corría
con las potreras atadas.

El cacique ranquelino,
Ramón, formidable lanza,
supo tener un “picazo”
ligero como luz mala.
Ese pingo yo quisiera
en mi tropilla baguala.
Con un buen recado criollo
¡cómo luciría la plata!

Quiero un flete “doradillo”
como el sol de la mañana,
igual al de Manuelita
que por Palermo paseaba.
O el “bayo” de San Martín
que en San Lorenzo cargaba.
Con un “gateado barcino”
¡qué pingos para una hazaña!

“Azulejo” de Ramírez
(nube azul-humo su capa)
era un pedazo de cielo
en las tardes entrerrianas.
Ah! quién pudiera tenerlo
en la tropilla soñada
con el “manchao” de Grigera
y largarlos a la cancha!

El pingo “gateado overo”
de Baigorrita volaba,
y lo quiero en mi tropilla
para lujo de mi marca.
Con el superior “lobuno”
de Lamadrid, flete pampa,
y algún “alazán tostado”
tendré tropilla entablada.

Tropilla con la madrina
de pelo “overo-rosada”
cencerreando mi recuerdo
por la huella de nostalgias.
Así yo quiero mis pingos:
todo pelo y sola marca,
¡criollos, que son de mi tierra
como vivas flores gauchas!

¡La tropilla de mis versos
va galopando la pampa…!

Versos de Camilo U. Pérez Risso

(si algún lector tiene información biográfica o datos sobre este poeta oriundo de Bolivar, agradecería se comunique a carlosraulrisso@yahoo.com.ar)

CANTO A UN AMIGO

Compañero confidente
y amigo como ninguno,
cuasi en mis manos te acuno
con gusto semisonriente;
tu cuerpo siento latente
y sin ver bien las razones
manejás las emociones
de mi espíritu sombrío…
sos luz en mi desvarío,
siñuelo en mis ilusiones.

Cuando despunta el lucero
pa’ despertar la mañana
sos canto en hora temprana
que te busco de ladero;
tu rezongo cancionero
me dice que no estoy solo;
sencillo sin protocolo
tu figura me entretiene
hasta el momento que viene
a conversarme el chingolo.

No sé que fastidio raro
siento cuando te abandono,
se me hace que te arrincono
con algo de desamparo;
y en las tareas que encaro
siempre en constante rutina
te me cubre la ñeblina
que los deberes provoca…
como es natural te toca
de la flor, también la espina.

Cuando el sol cái mansamente
y güelve el campo a la calma,
otra vez dueño del alma
te me apariás consecuente;
y en una charla inocente
que solo los dos hablamos,
parece que reiniciamos
cualquier diálogo perdido,
como hurgando en lo escondido
que dentro del ser guardamos.

En visitas de paisanos,
que no deshecho en mi afecto,
sos el mensaje directo
que va juntando las manos;
te veo soñar: hermanos!
y quedo meditabundo…
mas si busco en lo profundo
lo que no deseo inerte,
¡sos cimarrón, pa’ mi suerte,
lo muy querido en el mundo!
                                                      (25/08/1974)
Versos de Roberto Coppari

sábado, 7 de julio de 2012

ALAMBRADOR


1
Los que son alambradores
salen con la jardinera
recorriendo de manera
leguas y leguas, señores.
Esos nobles servidores
duermen siempre a campo raso,
al frío no le hacen caso,
llevan sus mantas de abrigo;
los puesteros son amigos
porque le tienden los brazos.
 2
Él lleva alambres distintos,
pala para hoyo, pisón,
esquineros y estacón.
Viste de bombacha y cinto,
carga la bota con tinto
para poder gorgoriar
y debe siempre observar
que’l alambre esté tirante,
que los postes sean de aguante,
que nada pueda escapar.
 3
Y mientras va recorriendo
ve la hacienda en los potreros.
Estirar torniqueteros
es su trabajo ir cumpliendo.
Observa, todo va viendo,
si es mucha la producción,
comprueba la parición
-caballar, vacuno, ovino-,
y en potreros de porcinos
puede elegirse un lechón.
 4
Pa’ cuando llega la noche
siendo lugar desolado,
prende fuego, hace un asado,
no sabe de los derroches;
duerme debajo del coche
sea furgón  o jardinera,
suelta el caballo ande quiera
que paste, apague su se’.
Todo lo que digo a usté
hace su vida campera.
 5
La pava, mate y bombilla,
yerba o té, como le agrada,
azúcar, muy poca o nada,
lleva una vida sencilla.
Busca siempre la gramilla
acomodando el vellón,
se tapa con un jergón
-manta tejida de abrigo-,
un poncho encerao, amigo,
y se duerme de un tirón.
 6
Y cuando amanece el día
ensilla y sigue rodando
los cuadros sigue mirando,
vive feliz su alegría;
por nada la cambiaría
carne, sal, galleta y yerba,
detesta toda conserva
su vida de peregrino,
el toma en bota su vino
y siempre guarda reservas.
 7
Cuando regresa a la estancia
-el viejo establecimiento-
silba y canta de contento:
ya recorrió la distancia;
rememora la constancia
y después que desensilla,
memoriza la cartilla,
cuenta lo que ha sucedido,
y el Mayordomo le ha oído
si cumplió su vigilancia.
 8
Para él son todos iguales
los días de la semana,
las tardes y las mañanas,
suple todas las bondades;
él pasó sus mocedades
siempre fue muy laborioso,
trabajador silencioso
que a todo puso cuidado,
alambrador, ser honrado,
que seas feliz y dichoso.

Versos de Roberto Reparaz

EL HIJO DE LA LLANURA


Orillando una laguna
bordeada de pastizal
montando brioso animal
viene don Cirilo Osuna;
desfilando una por una
las cosas que ayer vivió,
todos los años que dio
trabajando de mensual
lo pintan así, tal cual:
sencillo como nació.

Luce con autoridad
bombacha, botas, pañuelo,
orgulloso de este suelo
que canta a la libertad;
amante de la verdad
su palabra es documento.
Enfrentó los cuatro vientos
porque’n el campo se crió
y en el esfuerzo aprendió
a pensar con fundamento.

Respeta y pide los mismo
de todo aquel que lo trate
y es amigo aunque lo maten
pues no sabe de egoísmo;
no le gusta el revanchismo
porque sabe perdonar.
¡Quién! no puede equivocar
la huella, o el pensamiento
sin tener mal sentimiento
sino una desgracia, errar.

Es prolijo por demás
pero sin ser fantasioso,
en el trabajo animoso
si puede, hace de más;
no pidas, dice, y si das
que no se note la ayude
la beneficencia muda
es la que Dios más valora
y el sentimiento que aflora
es pago bueno, sin duda.

Hombre de fe, no vacila
cuando la mala arremete,
el sufrir ya es un juguete
para los años que apila;
pone la experiencia en fila
y en balance generoso
hasta se siente dichoso
porque Dios lo está probando,
por eso sigue luchando
para salir victorioso.

Es hijo de la llanura
y su criolla identidad
tiene la autenticidad
de un arroyo y su frescura,
es tan grande su ternura,
tan puro su corazón,
que yo pienso ¡con razón!
es tan hermosa mi raza
si en esta gente que pasa
se ve nuestra tradición.

Versos de Darío Alfredo Lemos

MIS ESPUELAS NAZARENAS

Yo tuve mis horas buenas
cuando de dicha gozaba,
y recuerdo que ensillaba
mi overo en tardes serenas.
Blancas, rubias y morenas
me solían saludar,
sin dejarme de admirar
mis espuelas nazarenas.

Jamás las prendas ajenas
envidia me despertaron,
y en todas partes hallaron
envueltas lindas verbenas.
Siempre tuve por docenas
criollitas, que me estimaron,
y con respeto alabaron
mis espuelas nazarenas.

También tuve ciertas penas
con gauchos que me envidiaron,
y mi amor propio tocaron
con palabrotas obsenas.
Mas, rodó por las arenas
esa víctima expiatoria…
¡abriendo surcos de gloria!
mis espuelas nazarenas.

………………………………….

Y cuando en las noches llenas
de estrellas color de plata,
iba a visitar mi “ñata”
compañera de mis penas,
yo mismo podía apenas
sofrenar mi guapo overo,
cuando le pinchaba el cuero
mis espuelas nazarenas.

Versos de Tomás Davantes

martes, 3 de julio de 2012

POR ESO, NOMÁS


1
Por qué canto ha de saber,
otros lo han preguntao
y a todos he contestao:
¡cantar pa’ mi es un placer!
De chico quise poder
cantarle al trabajador,
al que se seca el sudor
con el revés de la mano
al chacarero baquiano
tirando una melga flor.
2
Yo le canto al boyero
que echa la caballada
aunque sea  fuerte la helada
o sople fiero el pampero;
al que trabaja ‘e tambero
que se levanta cantando;
o al que pasa chiflando
en busca de la matera;
al que echa las lecheras
y al que anda rastriyando.
3
Al que vive en la ciudá;
al estudiante, al dotor,
porque alivia el dolor
de toda la humanidá;
al que nos brinda amistá
sin andarla calculando;
también al que está sembrando
pa’ la grandeza ‘el país ;
al que va a juntar maíz
y al que se encuentra emparvando
 4
Por ellos canto, aparcero,
porque soy agradecido
al suelo en que he nacido
y a nuestro sentir campero.
Al paisano tropiyero,
al que tiende un alambrao,
al que monta un reservao,
demostrando gran valor;
al maestro, al payador,
al que tiempla un encordao.
 5
Así seguiré cantando
recorriendo los caminos
defendiendo lo argentino
pero sin ir provocando.
Tal vez me estén esperando
debajo un sauce yorón,
en rueda de algún fogón
en alguna jineteada,
donde esté la paisanada
honrando la tradición.

lunes, 2 de julio de 2012

MI SENTIR


Ninguno se me abalance
que recién he comenzao,
más cuando haya terminao
al que le parezca, avance;
pero sepan que’n el trance
he afirmao bien el talón
pa’ defender la canción
que dentro de mi palpita,
con la pureza infinita
del argentino pendón.

Evocando las canciones
que por la pampa resuenan
con briyo de nazarenas
y yamariar de fogones,
vengo a’vivar los tizones
como el soplo del pampero,
pa’ que nunca lo estranjero
suplante al canto nativo
y arrincone’n el olvido
a nuestro sentir campero.

Talvez un poco brutón
para espresar mi sentir
no atine justo a decir
lo que siente el corazón,
pero causa indinación
qu’hijos de la tierra mía
olviden que’n eya, un día
cantaron los hombres machos,
y quieran cambiar por tachos
la guitarra y su armonía.

Dicen que resulta odioso
el hacer comparaciones
pero espongo mis razones
aunque peque de cargoso,
pregunto a viejos y mozos
si tienen salú mental,
que responda cada cual
si un griterío que atolondra
puede hacerle alguna sombra
al canto tradicional.

Condensando los idiales
de los que patria nos dieron,
nuestros cantares trajeron
al sentir de hombres cabales;
nuestras glorias nacionales
en eya viven, perduran,
por eso causa amargura
que hombre no bien definido
pretenda por dos berridos
reemplazar gloria tan pura.

Por eso aquel que’n su mano
tenga el remedio legal,
si es argentino cabal
debe ir derecho al grano
y sancionar desde el vamos
sin miramiento o blandura
una ley, que con altura
defienda el canto nativo,
y destierre lo nocivo
pa’ la moral y cultura!
                                       (Ensenada, 09/1968)
Versos de  José Mauricio García