jueves, 3 de agosto de 2023

SENDA DE ABROJOS

 Bajo un poncho de glicinas

que el otoño deshilacha,

como herido por el hacha

de las recias ventolinas,

esconde el rancho sus ruinas

de amarga desolación

en que la triste canción

del payador olvidado

anuda en el encordado

las fibras del corazón:

 

“Yo soy el cóndor herido

que se levanta del suelo

y alarga el último vuelo

pa’ morir junto a su nido.

Aunque siempre jui curtido

pa’l dolor que me hizo macho        

crujió mi alma de quebracho

cuando del pago te juiste

dejándome solo y triste

como un corderito guacho.

 

En balde quise olvidar

esta huella de dolores

ande no hay aves ni flores

que acompañen mi cantar.

Y si aura dejé rumbiar

el flete pa’ la querencia,

no jue por llorar tu ausencia

sino porque en mi camino

va cabrestiando al destino

el bagual de mi esistencia.

 

Como en la senda de abrojos

deja un cordero el vellón,

dejé yo mi corazón

entre el cardal de tus ojos.

Solo quedan mis despojos

en el pial de tu disfraz,

pero algún día quizás

llegue otro a vengar mi afrenta,

porque nadies escarmienta

con el mal de los demás.

 

Brillando en el alambrao

de tus pestañas de rubia,

como gotitas de lluvia

mis lágrimas han quedao.

Cuando tendí mi recao

bajo el sauce de tu amor,

no pensé en este amargor

que me aguaitaba escondido

ande labraba su nido

el carancho del dolor.

 

Por eso en l’hondo del pecho,

como agudas nazarenas,

tengo clavadas las penas

de todo el mal que me has hecho.

Y cuando de trecho en trecho

de este cruel peregrinar,

en balde me quiero apiar

del potro de tu recuerdo,

se me desboca y me pierdo

en las selvas del pesar.

 

Acaso un día, soñado,

recuerdes tus infidencias

y cómo, ante mis ausencias,

te despertabas llorando.

Acaso de cuando en cuando,

sin poder hallar la calma,

el remordimiento en tu alma

sus enramadas envuelva

como triste madreselva

en el tronco de una palma.”

 

Así su dolor, un día,

cantaba bajo el alero

el solitario trovero

de la llanura sombría.

Ya en la pampa se extendía

la azulada cerrazón,

y mientras el cañadón

bajo el viento se doblaba,

adentro, el llanto anegaba

las penas del corazón.

 

Versos de Ricardo Del Campo

            (17/10/1870 – 9/04/1947)

martes, 25 de julio de 2023

PA'L JINETE MI HOMENAJE

 Jinete, humilde paisano

orgullo de nuestro suelo

porque siempre fue mi anhelo

quiero tratarte de hermano

con el bagual, mano a mano

cuando te veo jugarte

como quisiera gritarte

junto con todo el gauchaje

Dios quiera que no te baje

y un premio puedas llevarte.

 

Jamás te vas a baraja

ni hay reservao que te aflija

y que el sorteo lo elija

ni en eso pedís ventaja

y si peleando te baja

no es pa’ tu nombre una mancha

mientras solo se abre cancha

y a los corrales va yendo

lo mirás como diciendo

vení si me das revancha.

 

Después de un flor de porrazo

contra la verde gramilla

sabes salir en camilla

sufriendo un dolor machazo

pero sos criollo y no hay caso

que se te escuche un quejido

por eso se te ha encendido

esa estrella de jinete

si pa’ vos es un juguete

ir sobre un potro prendido.

 

Este ha sido el homenaje

que yo brindarte quería

y mucho más merecías

en honor a tu coraje

y junto con el cordaje

que sobre mi pecho acampa

por lucir tu gaucha estampa

por tu garra, por tu esfuerzo

mientras te abrazan mis versos

de pie te aplaude la pampa.

 

Versos de Gilberto de Goicoechea

domingo, 25 de junio de 2023

PARA UN CRIOYO DE VALOR

 Ayá por "La Montonera"

conocí siendo pichón

a un paisano mocetón

de linda estampa campera.

Domador de oficio era

de potriyos parejeros

y en el ambiente campero

siendo muy reconocido,

a más, por haber venido

del crioyo pago ranchero.

 

Estaba en la pulpería

como si fuera mojón

alegrando la reunión

con chanzas y algarabías;

algún relato hacía

de los pingos trabajao’,

si estaban bien enriendao’

con bocao o con filete,

son recursos de jinete

de otros tiempos heredao.

 

En la rueda fogonera

lo oí milongas cantar

y la guitarra tocar

de muy crioyaza manera;

pa’ los floriadores era

un lujo poder floriarlo,

y el paisanaje escucharlo

con sus letras tan paisanas

de tradiciones lejanas

para jamás olvidarlo.

 

Con mis humildes renglones

he querido saludarlo

y con gusto ponderiarlo

por sus gauchas condiciones;

esperencias de a montones

en su memoria hay grabadas

resalta en la paisanada

como crioyo de valor

¡pa’ usté, Don Luis Eguillor!,

de un paisano de Ensenada.

 

 Versos de Luis Alberto Rojo

sábado, 24 de junio de 2023

EL REGALO DE MI AHIJAO

 El canto de un criollo hornero

la despierta a la mañana

y el aroma de retama

perfuma el aire surero.

Pa’ más es cuatro de enero.

¡cumple trece años mi ahijao!,

y aunque’n verdá ya han pasao

seis meses que no lo veo,

se está chasqueando muy feo

si piensa que m’he olvidao.

 

Le compré este “colorao”

en Pagos de Tapalqué

con unos pesos que ahorré

y otros que pedí emprestao.

Áhi lo tengo embozalao

dispuesto pa’ la tuzada

y atento con la mirada

como decirme quisiera:

“cuidao con esa tijera

que está recién afilada”.

 

Después de la desbazada

lo viá soltar, que retoce,

pa’ que su brillo reboce

ya le pegué una bolsiada,

mi constancia es muy mentada

por el cuidao de mi pingo

pues sin verlo lo distingo

con solo tantearle el tuse

siempre hay huella que me acuse

por baquiano y no por gringo.

 

A mis codiciaos braseros

también se los viá a osequiar

-los mismos que hacían hablar

a los ricos estancieros-;

tendrá mis mejores cueros,

mi poncho pampa araucano,

y el “alfajor” toledano

encabao con plata vieja

(el que grabó en una reja

mi corazón de paisano).

 

Tuitas mis pilchas mejores

se las voy a regalar,

las que han querido comprar

gauchos muy conocedores;

las bombas y pasadores

tendrán otra vez su brillo,

los que a cincel y martillo

dio forma un viejo platero

pa’ que mi orgullo surero

luciera en mi doradillo.

 

En cuantito haya aclarao

ya pienso salir tranquiando

y una caña gargariando

pa’  dir bien despabilao;

es el santo de mi ahijao

y hasta verlo me imagino

vistiando en medio ‘el camino

gritando desaforao:

“-¡Tata… tráin un colorao…

Seguro que’s mi padrino…!

 

Versos de Martín Esquivo

viernes, 16 de junio de 2023

PUNTAL DE MI PATRIA

 Bajo de un cielo mestizo,

americano a destajo,

Pedro de Mendoza trajo

a esta tierra el yeguarizo.

Aquel al que el tiempo hizo

para la historia, un puntal.

Su condición sin igual

que lo adaptó al desarrollo,

dio paso al caballo criollo

por selección natural.

 

Rústico y guapo en su esencia.

Necesarias condiciones,

entre otras tantas cuestiones,

para la supervivencia.

Multiplicó su existencia,

resaltando su linaje.

De instinto altivo y salvaje,

de recio porte y estampa.

Dando más vida a la pampa

y otra postal al paisaje.

 

Lobunos, bayos, gateados

son los más tradicionales.

Pelos, que a los pastizales

se asemejan, comparados.

Serán los más destacados

por confundir los colores

del ambiente y sus rigores.

Como el moro, cerrillero.

Pudiendo salvar el cuero

de varios depredadores.

 

Servicial, como gentil.

Corajudo y resistente.

Capaz de encarar de frente

a la lanza o al fusil.

La luna se hizo candil

sobre la noche enlutada.

Dio luz a la atropellada,

que en él, cruzó con coraje

la libertad del gauchaje

como el malón de la indiada.

 

De flequillo y cola larga,

que identifican su traza.

La credencial de una raza

que nuestra cultura embarga.

Por ser del sudor, descarga,

se ve de ranilla entera.

Solo corre la tijera

resaltándole su brillo,

sobre un tuse sin martillo,

con bastante agarradera.

 

De la tradición, un gajo.

Estandarte de mi tierra.

Soldado para la guerra

como peón para el trabajo.

Criollo de arriba hasta abajo,

desde el garrón a la clina.

Raza histórica y genuina

por patriota, noble y fiel.

Con otro criollo sobre él

forjó la Patria Argentina.

 

Versos de Nahuel Federizzi

miércoles, 14 de junio de 2023

CIRILO DE LOS JUNCALES

 Invitao pa’ esa ucasión

a la estancia “El Durazniyo”,

bien montao en su tordiyo

se priesentó a la reunión.

Estábamos de junción

palenquiando unos baguales,

y al ver que sentaba riales

pa’ dentrar en la patriada,

esclamó la paisanada:

¡Cirilo de los Juncales!

 

 Hubieran visto qué lujo

lucía tuito el crioyaje,

lo mejor del aperaje

que ayí pa’ l’ucasión trujo;

y dominando el embrujo

de bastos, riendas, pretales,

cinchas, frenos, cabezales,

tuitos de oro y plata pura:

imponía su figura

¡Cirilo de los Juncales!

 

Las chinas endomingadas

priparaban tortas fritas,

y yoraban vidalitas

las vigüelas encordadas;

poyeras almidonadas

de cefires y percales,

puntiyados delantales

daban a la fiesta briyo:

y en su cabayo tordiyo

¡Cirilo de los Juncales!

 

Trujieron un riservao

pa’ ver quien se le animaba,

y como naides copaba

la parada, hubo un mamao

que dijo: -“¡Aquí está el mentao

domador de los corrales,

juro que no hay dos iguales

como él pa’ la jinetiada:

muenta sin riendas ni nada

¡Cirilo de los Juncales!”

 

Pero es ansina la suerte;

cuando más confiao estaba,

el colorao se boliaba

sorprendiéndolo la muerte.

Y al ver ayí el cuerpo inerte

del que no tuvo rivales,

tuitos yoraron iguales

con sentimiento projundo:

al que juera es este mundo,

¡Cirilo de los Juncales!

                     (Anterior a 1930)

 

Versos de Enrique Gaudino

EL OSCURITO TAPADO

 A casa vino a soltar

mí pariente, aquel caballo

y en menos que canta un gallo

enfermó pa’ no sanar;

yo queriéndolo apoyar

en su profundo lamento

si muere, pensé al momento,

quizás le saque las botas

y dos sorpresas grandotas

le doy pa’ verlo contento.

 

Y se las saqué nomás

sin andar con mucha vuelta,

tenía la cosa resuelta

ya no volvía para atrás.

Así fue que de ahí en más

puse mi empeño en lonjearlas

y al terminar de sobarlas

para entregárselas quise,

con tres décimas que hice

ese día acompañarlas.

 

“Aquí te manda tu primo

este presente campero

pa’ que ande con vos, espero

un buen trecho del camino

en mi mente, te imagino

con las prendas, bien montado,

de chambergo requintado

y dos rodajas grandotas

ceñidas sobre las botas

del oscurito tapado.

 

Era la única manera

que el chuzo siga presente

en tu casa, con tu gente

como vos querías que fuera.

Ahí sin dudarlo siquiera

lo entré a garronear, te juro

de esa forma, estoy seguro

si la cuenta no me falla

a fiesta criolla que vayas

vas a andar sobre el oscuro.

 

Un par de botas de potro

dicen, no es para cualquiera,

vos buscale la manera

pa’ que no las use otro,

más como hay entre nosotros

vivencias de antepasados

sé que llevarás grabado

por siempre en tu corazón,

este regalo gauchón

y al pingo oscuro tapado”.

                           (20/10/2002)

 

Versos de Carlos Hugo Pousa