sábado, 7 de julio de 2012

MIS ESPUELAS NAZARENAS

Yo tuve mis horas buenas
cuando de dicha gozaba,
y recuerdo que ensillaba
mi overo en tardes serenas.
Blancas, rubias y morenas
me solían saludar,
sin dejarme de admirar
mis espuelas nazarenas.

Jamás las prendas ajenas
envidia me despertaron,
y en todas partes hallaron
envueltas lindas verbenas.
Siempre tuve por docenas
criollitas, que me estimaron,
y con respeto alabaron
mis espuelas nazarenas.

También tuve ciertas penas
con gauchos que me envidiaron,
y mi amor propio tocaron
con palabrotas obsenas.
Mas, rodó por las arenas
esa víctima expiatoria…
¡abriendo surcos de gloria!
mis espuelas nazarenas.

………………………………….

Y cuando en las noches llenas
de estrellas color de plata,
iba a visitar mi “ñata”
compañera de mis penas,
yo mismo podía apenas
sofrenar mi guapo overo,
cuando le pinchaba el cuero
mis espuelas nazarenas.

Versos de Tomás Davantes

martes, 3 de julio de 2012

POR ESO, NOMÁS


1
Por qué canto ha de saber,
otros lo han preguntao
y a todos he contestao:
¡cantar pa’ mi es un placer!
De chico quise poder
cantarle al trabajador,
al que se seca el sudor
con el revés de la mano
al chacarero baquiano
tirando una melga flor.
2
Yo le canto al boyero
que echa la caballada
aunque sea  fuerte la helada
o sople fiero el pampero;
al que trabaja ‘e tambero
que se levanta cantando;
o al que pasa chiflando
en busca de la matera;
al que echa las lecheras
y al que anda rastriyando.
3
Al que vive en la ciudá;
al estudiante, al dotor,
porque alivia el dolor
de toda la humanidá;
al que nos brinda amistá
sin andarla calculando;
también al que está sembrando
pa’ la grandeza ‘el país ;
al que va a juntar maíz
y al que se encuentra emparvando
 4
Por ellos canto, aparcero,
porque soy agradecido
al suelo en que he nacido
y a nuestro sentir campero.
Al paisano tropiyero,
al que tiende un alambrao,
al que monta un reservao,
demostrando gran valor;
al maestro, al payador,
al que tiempla un encordao.
 5
Así seguiré cantando
recorriendo los caminos
defendiendo lo argentino
pero sin ir provocando.
Tal vez me estén esperando
debajo un sauce yorón,
en rueda de algún fogón
en alguna jineteada,
donde esté la paisanada
honrando la tradición.

lunes, 2 de julio de 2012

MI SENTIR


Ninguno se me abalance
que recién he comenzao,
más cuando haya terminao
al que le parezca, avance;
pero sepan que’n el trance
he afirmao bien el talón
pa’ defender la canción
que dentro de mi palpita,
con la pureza infinita
del argentino pendón.

Evocando las canciones
que por la pampa resuenan
con briyo de nazarenas
y yamariar de fogones,
vengo a’vivar los tizones
como el soplo del pampero,
pa’ que nunca lo estranjero
suplante al canto nativo
y arrincone’n el olvido
a nuestro sentir campero.

Talvez un poco brutón
para espresar mi sentir
no atine justo a decir
lo que siente el corazón,
pero causa indinación
qu’hijos de la tierra mía
olviden que’n eya, un día
cantaron los hombres machos,
y quieran cambiar por tachos
la guitarra y su armonía.

Dicen que resulta odioso
el hacer comparaciones
pero espongo mis razones
aunque peque de cargoso,
pregunto a viejos y mozos
si tienen salú mental,
que responda cada cual
si un griterío que atolondra
puede hacerle alguna sombra
al canto tradicional.

Condensando los idiales
de los que patria nos dieron,
nuestros cantares trajeron
al sentir de hombres cabales;
nuestras glorias nacionales
en eya viven, perduran,
por eso causa amargura
que hombre no bien definido
pretenda por dos berridos
reemplazar gloria tan pura.

Por eso aquel que’n su mano
tenga el remedio legal,
si es argentino cabal
debe ir derecho al grano
y sancionar desde el vamos
sin miramiento o blandura
una ley, que con altura
defienda el canto nativo,
y destierre lo nocivo
pa’ la moral y cultura!
                                       (Ensenada, 09/1968)
Versos de  José Mauricio García

viernes, 29 de junio de 2012

CON TODO EL LAZO


1
A lo gaucho me abro paso
como despuntando el vicio,
la campaña fue mi inicio
por eso le canto al lazo,
cuando al impulso del brazo
cái certero y oportuno
a las guampas de un vacuno
o al yeguarizo, en un pial
en la puerta de un corral
con un torcido de uno.
2
Fue ese lacito, el primero,
aparcero en mi niñez,
torcido crudo, al revés,
por mi padre y compañero;
de una vaca flaca, el cuero
cortó en un playo terreno,
y dijo: “Va’a salir güeno
-mientras sonriendo me alvierte-
será sin yapa, muy juerte,
torcido de uno: el chileno.”
3
El torcido de dos hebras
con yapa ‘e cuatro trenzada,
útil pa’ cualquier gauchada
donde lo campero suebra;
como el trenzao, no se quiebra,
por eso que’l pión rural
enlazando en el corral
lo echa al carretel del torno
y no ha de quedar de adorno
si hay que maniar un bagual.
4
También el de tres torcido
-siempre hablando de torzales-,
aunque parezcan iguales
son tan solo parecidos;
la yapa de seis ha sido
a la que’l criollo se inclina
y cualquiera se imagina
que’n la otra punta remata
presilla de trenza chata
y un botón de cinco esquinas.
5
El lazo ‘e cuatro trenzao
reliquia gaucha, serpiente,
decía Martínez, conciente
que no estaba equivocao.
Pedro Risso, bien montao
desató el de seis zumbón,
para cumplir la misión
de sacarlo casi augao
a Corbalán, que porfiao
se largó al Samborombón.
6
Con trenza de ocho cuadrada
el lazo queda vistoso
pero reseco es filoso
y ¡cuidao con la quemada!;
la redonda bien trenzada
con relleno, que’s su apoyo,
le vi usar a más de un criollo
como flamiantes caireles
la’rgolla con cascabeles
que canta al cimbrar los rollos.
7
El de catorce brazadas
se puede ver donde quiera
para enlazar campo afuera
y con rollos y bandada,
como en época pasada
lo manejó con aplomo
el patrón o el mayordomo,
el pión y hasta el cocinero,
viendo rodar un tenrnero
con un pial por sobre’l lomo.
8
Son lazos qu’he conocido
en lo poco qu’he tranquiao,
la variedá del trenzao
como igualmente el torcido;
pero hay algo que no’lvido
del correntino Cantero,
le decían “Gurí”, al campero,
y lucía en el recao
un bruto lazo trenzao
y con argolla de cuero.
9
En pagos de Chascomús,
Casalins cumplió un deseo
y una pieza de museo
su ingenio llevó a la luz,
pues con venas de avestruz
hizo un lazo bien trenzao,
¡las horas que habrá gastao
pa’ ver coronao su intento!,
aunque parezca, no es cuento
el lazo de ocho y cuadrao.
10
Por más que’l progreso avanza
y la tradición va’l hoyo,
el lazo será pa’l criollo
como pa’l indio la lanza;
no hay que perder la esperanza,
darle aliento a los gurises,
afirmar nuestras raíces
y que sepa el más caudillo
¡que habiendo lazo y cuchillo
no vamos a asar lumbrices!

Versos de Amilcar Guzmán

martes, 26 de junio de 2012

NUTRIERO


1
Después que un buen chaparrón
dejó blanquiando la pampa
me fui en busca de las trampas
que guardaba en el galpón,
y pa’l lao del cañadón
al ver de que había crecido,
salí al paso, decidido,
quería sacarme la duda,
de ver si alguna “coluda”
pa’ la orilla había salido.
2
Porque es fácil comprender
que cuando el agua está baja,
ráices y troncos de paja
le sobran para comer
mas empezando a llover
al venirse la crecida,
se le inunda donde anida,
y al taparse los pajales,
es entonces cuando sale
a la orilla, por comida.
3
Es en el agua tendida,
donde están los comederos,
entre el junquillo orillero,
sus ráices, las preferidas;
si anda alguna de medida
es fácil de calcular,
sin seña particular
pocas veces me confundo
si el comedero es profundo
algún nutrión puede andar.
4
Aunque sin ser muy canchero
al ver las ráices blanquiando,
prontito voy calculando
de que’s fresco el comedero,
con un vistazo, certero,
en la mejor rastrillada,
dejo bien asegurada
la trampa de boca abierta,
que bruscamente despierta
cuando la nutria es trampiada.
5
También se tiende en los nidos
donde algo de onda se pone
porque si no, a los pichones
se los agarra tupido…
se hace como si ha comido
cortando algunos rebrotes
y pa’ evitar no se note
la trampa, por si es trampiada,
se deja disimulada
con rácies y camalotes.
6
Si la noche fue platiada
al otro día al revisar,
seguro se han de encontrar
varias nutrias entrampadas;
puede haber, trampas cerradas
donde alguna uña dejan;
gruñen las nutrias más viejas
y atropellan con bravura,
quedando de pata dura
con un palo tras la oreja.
7
Luego viene la cueriada,
y la que’l cuero no alcanza
se la abre más pa’ la panza
pa’ que dea en la estirada;
con buena desmatambrada
el cuero se pone flojo
y estirao a güen antojo
puede agrandarnos la cuenta,
si es que llega a dar “sesenta
del tronco ‘e la cola, al ojo”.
8
Eso sí, se ha de tratar
de que muy fino no quede
porque seguro que puede
el comprador protestar;
si se quisiera aflautar
porque el molde es muy blandito
hay que meterle un palito
pa’ que haga fuerza en el medio
y así, con ese remedio,
saldrá  el cuero parejito.
9
No quiero alabar las mañas
 que’l oficio me ha enseñao,
son sólo porque m’he criao
a orilla ‘e las espadañas,
éstas que hay en las campañas
pa’ quien es medio bichero,
si cuántas vece’unos cueros
que’n buena plata he vendido
pa’ pagarle, me han servido
las cuentas al bolichero.

Versos de Jorge E. Young

domingo, 24 de junio de 2012

TANTA MARAVILLA

Sos una nube alazana,
pimpollo de primavera
que va pechando tranqueras
pa’ que dentre la mañana.
Un sol en cada ventana
de color bastante extraño,
rebeldes, dulces, huraños
que me hacen sentir más bueno,
hasta escupir el veneno
por miedo de hacerte daño.

Cual junco que mece el viento
tu silueta cimbradora
es la aguja marcadora
del reloj del sentimiento.
Entre el celeste de un cuento
y oscuro de realidad,
galopeo en la mitad
con el ansia de quererte
y cada que vuelvo a verter
ser alarga mi cortedad.

Olor a rancho mojao
con misterio de espadaña
y esa lindura tamaña
que hasta Dios quedó almirao.
Que si la mujer ha criao
con un hueso de costilla,
tarea nada sencilla
al pobre Adán esa vez,
me le han bajao media res
pa’ hacer tanta maravilla.

Versos de Omar Moreno Palacios

sábado, 23 de junio de 2012

LOS DIEZ HERMANOS ROSALES

1
Un rancho que allá se vía,
viejazo, largo, achatao,
fue el puesto más alejao
de la EstanciaLa Porfía”.
Daba un ombú su alegría
pegadito a los corrales,
y entre haciendas, pastizales,
y entre relinchos de potros
allí nos criamos nosotros;
los diez hermanos Rosales.
2
Mi padre, “el Viejo Zenón”,
cumplidor, serio y formal,
jamás carnió un animal
sin que supiera el patrón.
Mi madre, Aurelia Almirón
fue virtuosa pa’ cumplir,
y aunque lavar y el zurcir
mucho tiempo le llevaba
siempre un rato le quedaba
pa’ enseñarnos a escribir.
3
Mi hermano mayor, Hilario,
como es zurdo, por tal caso,
tanto el facón como el lazo
los lleva del lao contrario.
Tiene pa’ el trabajo diario
seis bayos y un azulejo,
y aunque va llegando a viejo
pobrón y con poca suerte
puedo decirles bien fuerte
que es un paisano parejo.
4
Yo soy Jacinto Rosales,
soltero por conveniencia
porque al resero, la ausencia
suele acarrearle sus males.
El tranco de mis baguales
por cien rumbos me ha llevao,
del catre estoy olvidao
y voy, sin que me haga meya
reseriando en cualquier güeya
y durmiendo en el recao.
5
El que sigue es Antenor,
campero entre los camperos,
corredor de parejeros,
bailarín y buen cantor.
Por caprichos del amor
cambió a menudo de china,
pero en una tremolina
del pago se hizo perdiz
y aura vive muy feliz
“arrimao” con Juan Urbina.
6
Demetrio, Ignacio y Benito
-por los consejos de tata-
reuniendo un poco de plata
han arrendado un campito.
Áhi resalta como escrito
el valor de cada cual,
y como el medio rural
al más “quedao” despabila,
vieron después de la esquila
redoblao el capital.
7
Victoriano es de alma buena,
pero… la sangre salpica…
y encerrao en Sierra Chica
‘ta purgando una condena.
Recuerdo con mucha pena
cuando por unas sonceras
tras dos palabras muy fieras
se desmontó de un tordillo,
y en una pelea a cuchillo
mató a un hombre en las carreras.
8
Balbino y Julián Rosales
son aplicao domadores
que de sus mismos valores
no me hallarán dos iguales.
En sus riendas y bozales
resalta el trabajo fino,
y aquí mi opinión mezquino
porque pa’ hablarles sincero
si Julián es buen soguero
¡áhi nomás anda Balbino!
9
Serión, pero mal arriao,
mi hermano menor, Tadeo,
supo ser mensual de arreo
en “Las Tunas” de Alvarao;
si el hombre no anda alunao
es suave como una esponja,
pero no es santo y no es monja
y no sé por qué cuestión
le dio una soba al patrón
que cuasi gasta la lonja.
10
Y ansí somos los Rosales
gente campera y honrada,
capaces de una gauchada
como los más liberales.
Virtudes muy naturales
con que Dios quiso dotarlos,
y al terminar de nombrarlos
viá decir, mordiendo el freno,
¡que habrá que pitar del bueno
pa’ atracarse a repecharlos!

Versos de Pedro Risso