jueves, 30 de noviembre de 2017

MI TABAQUERA

Bordada todita entera
con matizados colores,
tengo’e tiempos anteriores
una linda tabaquera.
Es una joya campera
sin otra igual a mi ver;
la conservo en mi poder
como recuerdo de antaño,
por ser regalo’e cumpleaños
de la dueña’e mi querer.

Toda vez que está en mis manos
en cualquier pago que sea,
las chinas la codicean
lo mismo que los paisanos.
Gratos momentos lejanos
mantengo con simpatía,
de cuando la china mía
me la obsequió cariñosa,
y una sonrisa amorosa
de sus labios florecía.

Lindamente ribeteado
se puede ver su contorno
con el moñito de adorno
que está unido a su encintado.
Y en un lugar destacado
en letras entrelazadas,
mis iniciales bordadas
entretejidas las flores,
manifiesta los primores
de su forma presentada.

Por eso gustosamente
en ella llevo el tabaco
y con orgullo la saco
pa’invitar a los presentes.
La guardo celosamente
a esta prenda gaucha y fina,
porque hay algo que me inclina
a obrar en este sentido,
y es el hecho de haber sido
trabajado por mi china.

Versos de Cirilo Bustamente

miércoles, 29 de noviembre de 2017

VIDA DE CAMPO...!

Cuando el sol se ve a lo lejos,
perdiéndose entre los montes,
y queda en el horizonte
tan solo un débil reflejo…!
¡Es entonces cuando dejo
las tareas terminadas,
y luego que en la enramada
mi caballo desensille
¡que lo limpie y lo cepille
con su ración alistada!

Y así al descanso me entrego,
los esfuerzos reponiendo,
preparando y atendiendo
lo preciso pa’ más luego…!
¡En el silencio y sosiego
acomodo el cimarrón;
en tanto que en el fogón
mientras prosigo el matear
¡ensartao un costillar
se va dorando lerdón…!

Mañana de madrugada
volveré con mis tareas;
descansao o como sea
pero a la hora señalada…!
Atenderé la majada
soltándola del corral;
la tropilla por igual;
la tropilla por igual
tal vez tenga que rodearla,
¡y me ocupe de tusarla
como una cosa habitual…!

Si salgo por los potreros
recorriendo, de pasada,
llegaré hasta las aguadas
pa’ observar los bebederos…!
Si sus bases, considero,
que necesitan rellenos;
he de fijar más o menos
la fecha de realizarlos…!
¡Y en los arreglos dejarlos
con el nivel del terreno…!

Y así como hombre habituao
a los trabajos camperos
paso los días enteros
completamente ocupao…!
¡Tanto arreglo un alambrao,
o un poste o un esquinero,
como bolear un matrero
en el monte o campo raso
¡o bien manejar el lazo
con los piales más certeros…!

Y así sigo tironeando
desde hace mucho, la vida,
con mi tarea emprendida
y sin andar aflojando…!
¡A veces ando pensando,
aunque parezcan zonceras,
en alegrar mi “tapera”
porque la siento tristona,
¡buscándome una “patrona”
que sea mi compañera…!


Versos de Cirilo Bustamante

BAILES DE AYER

La música se escuchaba
lerdona desde un rincón;
y sumando la emoción
a su compás se bailaba…!
¡La fiesta se realizaba
como otras tantas se hacían;
el rancho se aparecía
con fachada cenicienta…!
¡Por la luz amarillenta
que cada candil ponía…!

Las mujeres se empilchaban
a la usanza campechana;
mostrando en forma galana
lo que el cuerpo modelaba…!
Los porrones circulaban
mano a mano con holgura;
en tanto las confituras
de masas y el chocolate…!
¡Quitaban lugar al mate
por esas lindas ricuras!

En el fogón los asao’,
se iban dorando jugosos;
y el sabor apetitoso
entraba por todos lao’…!
Barrido el piso y regao
el lugar se mantenía;
y en tanto el baile seguía
al mandao del bastonero…!
¡Cada uno en el entrevero
justo su sitio tenía…!

Y allí no era cosa rara,
que los mozos y las mozas
una aventura amorosa
en esa ocasión buscaran…!
Y que tampoco faltaran
algunas chismosas viejas;
que observando las parejas
sus movimientos espiaban…!
¡Por ver como se apretaban
hablándose en las orejas…!

Los bailes con relaciones
un tinte alegre le daban,
y en un prosear se enfrentaban
conforme a sus intenciones…!
¡También otras ocasiones
la fiesta se matizaba
y otros juegos se agregaban
como a manera de broche…!
¡El monte criollo de noche
y por el día la taba…!

Ahora hasta el campo ha llegao
lo moderno y lo de afuera
y nuestras cosas camperas
de a poco se han marginao…!
¡Bailes del tiempo pasao,
trozos de historia en colores
y que desde sus albores
un signo feliz tuvieron…!
¡Bailes gauchos que nacieron
y se afirmaron amores…!


Versos de Cirilo Bustamante

miércoles, 15 de noviembre de 2017

HORNO

Parece un nido de hornero
que detrás de la cocina
dejó que hiciera, la china,
el amor del compañero;
en el pájaro campero
que enseña a los haraganes
halló cauce a sus afanes
en el nido que copiara
para que luego empollara
una nidada de panes!

La muchacha arremangada
se dedicó al amasijo;
todo era limpio, prolijo
como una cosa lavada:
la blanca masa empolvada
se apelota o desparrama
y ella que no se desgana
aunque dure largo rato
juega lo mismo que un gato
con un ovillo de lana!

Hasta que estuviese a punto
ya lista para cortarla
no dejaba de sobarla
en retazos o en conjunto;
lleva orgullo en el asunto
porque es todo su primor
que conserva con amor
y constituye un halago
¡las mentas que hay en el pago
que su pan es de mi flor!

Luego la corta amorosa
forma les da con cariño
y en cada pan como un niño
en sus manos lo reposa;
atentamente la moza
que su forma compromete
dentro del horno los mete
y el calor que le depara
pone arrebol en su cara
¡lo mismo que un colorete!
                                        (1938)

Versos de MARCELO ALTUNA

lunes, 23 de octubre de 2017

CAMPERAZO

Sobre la trebe, la pava,
mostrando las mataduras
de viejas abolladuras
cada vez que fue golpiada
por el tizne retobada
de luto era su figura.

Llovía y la mensualada
reunida en la matera.
Dijo un viejo: -Nu’es soncera
lo que dice alguno que otro:
lazo’e seis y bota’e potro
no son pa’ que use cualquiera.

-¿Por qué lo dice Don Pancho?
-le preguntó un mocetón-
-He visto algún chapetón
con las de potro calzadas
mandarse más chambonadas
que cualquier gringo nación.

-¿Usté ha conocido alguno
que las mereciera usar?
-Si pues, Ramón Aguilar
un paisano de Dolores,
nu’han habido pialadores
que lo puedan superar.

Y como puesta en el viejo
estaba ya la atención
él siguió su relación
alabando a’quel paisano:
-Nu’he conocido crestiano
más campero que’l Ramón.

De las guampitas de un geme
lo he visto enlazar terneros,
además entre sogueros
siempre ha sido destacao,
más de un potro ha terminao
que otro largó por mañero.

Lo he visto amansar los güeyes
pa’ las chatas cerialeras
y atarle las ñanduceras
a un charo como si nada,
y nunca en una vistiada
ni lo rozaron siquiera.

Parador como el que más
en cualisquiera rodada.
Y cuando en una esquilada
como luz con la tijera
aventajab’a cualquiera
sin dejar ni una cortada.

-¡La pucha con el campero!
Allí interrumpió un mensual:
-Dígame ¿por un casual
él usaba bota’e potro?
pues creo que a ningún otro
el refrán le cái cabal.

Soltó el viejo una risita
y que a todos sorprendió:
-No, aparcero creameló
el refrán se desbarata:
¡el Ramón vivía en pata,
en su vida se calzó!

Versos de Alberto Zárate 

jueves, 12 de octubre de 2017

PONCHITO'E VERANO

Mi ponchito’e verano!
Divas ayer, alegre, saludador…
Ni a los postes dejastes sin: “güenos días”…
Liviano te sentías, y juguetón.

Lo buscabas al pingo, por las cosquillas,
macaquiaba, el picazo, de puro mimo;
te asentabas en l’anca, pa’ sosegarlo,
y eras como una mano que hace cariños…

Chacotiabas conmigo, como invitando
pa’ que yo acompañase tus alegrías,
con las lindas bobadas que nos recrean
cuando zonza, de güena, se hace la vida…

Me trujiste ricuerdos… Tal vez por eso
cuando ayer te venías sobre la cara,
yo sentía dos manos sobre mis ojos
y el apoyo de un cuerpo sobre mi espalda…

Ayer!... Ayer… el día que era una gloria!...
Ansina cualisquiera marcha escarciando!
Un vientito de frente y una garúa…
suficiente pa’ que uno se ponga “al paso”…

Ayer… ¡qué diferencia!... de puro alegre
cuasi se me salía por la cabeza…
A mí, que voy distráido, por ciertas cosas…
esos cambios de tiempo, poco me alteran…

Áhura ¡vé que distinto!... Como de invierno…
Un ponchito, liviano, que es una pluma!...
Si ayer no emparejamos, lo que es hoy día,
quizás vamos haciendo mejor figura!...

Pero, ni se le ocurra de andar iguales!...
porque, yo… yo me río de estas garuitas!
Ni que venga de frente!... L’ala’el sombrero,
basta pa’ que uno lleve secas las vistas!...
……………………………………………..
Lo aventajo, a mi poncho!: si va llorando
que parece que en llanto se ha redetido!...
El me aventaja en otra: ¡cuánto se oree,
habrá que ver, lo alegre que es mi ponchito!

                                                                                                                     (11/1935)

Versos de Romildo Risso

jueves, 28 de septiembre de 2017

POR TROPEZAR

             (relato)
1
Sucedió en una ocasión
que en la estancia “La Nombrada”
estando la paisanada
matiando junto al fogón;
un gaucho de la reunión,
hablando con voz potente,
dijo: “Si hay en los presientes
quien quiera probar un pingo,
yo lo invito pa’l domingo.
Tengo un moro reluciente”.
2
No faltó quien contestara:
“Acá está quien le retruca.
Será carrera macuca
con mi zaino malacara”.
Las condiciones se aclara;
depositan lo apostao
y como juez es nombrao
para más formalidá
a un gaucho serio, de edá,
y en carreras adiestrao.
3
Los paisanos se llamaban
uno, Alejandro Lindoro
-era éste el dueño del moro
que como a niño cuidaba-.
El otro, un tal Mendizabal
-que era del zaino su dueño,
lo atendía con empeño-
y siempre a toda carrera
llegó confiao y risueño.
4
Llegó el día de la carrera
y alrededor de la cancha,
la gente como avalancha
aquella largada espera.
Apostar jue cosa fiera
pues pa’ elegir áhi no había.
En esos fletes se vía
una divina hermosura:
era el zaino una pintura
y el moro una fantasía.
5
Seiscientas varas corrieron
y del punto de partida
la carrera jue reñida:
¡hocico a hocico venían!
Los apostantes decían
que ‘puesta’ debía de ser
pero vino a suceder
que cerca de la llegada,
el zaino dio una hocicada
y ansina vino a perder.
6
Aunque una amistá esistía
en los gauchos que he nombrao,
Mendizabal, enconao,
se jue pa’ la pulpería.
Áhi la giñebra corría
sin mezquinarle el garguero.
Y Lindoro, ya altanero,
por unas copas tomadas,
largando una risotada
alborotó el avispero.
7
Si hasta aura jueron amigos,
por palabras que tuvieron,
pelan los dos sus aceros
declarándose enemigos.
Áhi allí muchos testigos
de esa lucha sin ventaja.
Uno tira y otro ataja
y es la contienda pareja;
mientras las chispas reflejan
los golpes que se abarajan.
8
Al dar una atropellada,
da Lindoro un tropezón
dejando un claro al facón
que maneja Mendizabal.
Éste en el pecho lo clava
con un puntazo certero
y en un esfuerzo postrero
Lindoro, que es muy valiente,
aunque ya siente la muerte,
firme maneja el acero.
9
La herida lo debilita,
las piernas le tambalean
y aflojando en la pelea
baja el cuchillo y le grita:
“¡Ahijuna, suerte maldita
por tropezar me has clavao!”
Y el otro contesta airao:
“A mano estamos y envaino;
¡por tropezar, a mi zaino,
con tu moro le has ganao!”

Versos de Venancio Ramirez Abella