lunes, 10 de julio de 2017

LO QUE SOY

Yo nada soy, a mi ver,
nada tengo y nada valgo,
más, si ser nada es ser algo,
algo también debo ser;
pero sí, soy el que ayer
en la aurora de su edad,
admiró la realidad
del que ser gaucho sabía,
cuando la patria vivía
en mayor intimidad;

cuando no había entrevero
de costumbres importadas,
que tienen como aplastadas
tradiciones que yo quiero.
Soy el hijo de estanciero,
de aquella estancia primera,
formado en la verdadera
lucha del hombre rural
y aunque hago vida social
canto con ciencia campera.

Yo soy nativo uruguayo
siendo mi madre porteña,
por eso mi “santo y seña”
es “veinticinco de Mayo”;
de frente y no de soslayo
miro a este suelo divino,
defiendo de él lo genuino,
lo tradicional que quiero,
por lo que me juego entero
como el mejor argentino.

Yo sostuve una contienda
con las lluvias y el pampero,
con los solazos de enero,
con la siembra y con la hacienda,
y quiero que se me entienda
que el campo he bien conocido,
que lo conozco florido
como mustio y desolado
que es mi orgullo haberlo andado
y orgullo haberlo vivido.

Yo sé vestir con soltura
traje de campo completo,
y no caigo, por respeto,
disfrazado a la llanura;
brich, campera y montura
jamás me dio por usar,
y no me habrán visto andar
manga corta y escotado,
ni en cabeza, engominado,
porque el campo es profanar.

Yo conozco en general
todo trabajo campero,
se plantar un esquinero
como lidiar un bagual;
pero un detalle total
de lo muy mucho aprendido
sería largo y repetido,
ya que mis composiciones
no son charlas de fogones
sino cosas que he vivido.

No acepto que alguien se atreva
a dudar de lo que digo,
mi conciencia es mi testigo
y lo que escribo es mi prueba;
yo soy el que siempre lleva
verdad y honor como guías
y a esas dos cosas bien mías
mi dignidad va reunida,
que en el cielo de mi vida
lucen cual las “Tres Marías”.

Y dejo así establecido
para ese eterno mañana,
que tengo un alma paisana
y que bien de campo he sido;
que soy cardo florecido
allá en la agreste lomada,
que soy como esa cañada
que corre sin hacer ruido,
porque jamás he tenido
la vanidad por cascada.
Versos de Charrúa

miércoles, 5 de julio de 2017

TEMBLANDO

¡Linda estaba la tarde que la vide
el patio de su rancho acomodando,
y anque guapo pa’ todo me sentía…
no pude hablarla y me quedé temblando!

¡Estaba como nunca la había visto:
vestido livianito de saraza,
con el pelo volcao sobre los hombros:
era una virgen qu’encontré en la casa!

¡Ni ella, ni yo, ninguno dijo nada;
con sus ojazos me siguió quemando…
dejó la escoba que tenía en la mano,
me quiso hablar, y se quedó temblando!

¡Era el recuerdo del amor primero,
amor nacido a nuestra edad temprana,
como esas flores rústicas del campo
que nacen de la noche a la mañana!

¡Amor que estaba oculto en los adobes
de su paterno rancho tan sencillo,
y en la corteza del ombú del patio
escrito con la punta del cuchillo!

Me di güelta pisando dispacito
como quien desconfea de un trampa,
envolviendo recuerdos y emociones
entre las listas de mi poncho pampa.

No sé qué me pasó; monté a caballo
y salí galopiando a riendas sueltas,
con todos los recuerdos y emociones
que’n las listas del poncho saqué’nvueltas.
…………………………………………
¡Linda estaba la tarde la vide
el patio de su rancho acomodando,
la tarde que anque guapo me sentía…
no pude hablarla y me quedé temblando!

Versos de Charrúa

miércoles, 28 de junio de 2017

MIS PINGOS

Aura años en “La Amarilla”
allá por ‘el monte hachao’
yo tuve un entrepelao
que era flor en mi tropilla;
rabicano, testerilla,
medias botas, muy lindón,
de enderezarlo a un fogón
por la apuesta más absurda
¡si era como hachazo’e zurda
dende que jue redomón!

También tuve un colorao
que le llamaba “Reflejo”
hasta en la cancha parejo
largándolo bien pisao;
como una guinda, agamao,
pingo de laya en la Estancia,
añudando a su arrogancia
la guapeza que tenía,
iba en él ande quería
sin preguntar la distancia.

Amansé un bayito overo
hijo’e la yegua madrina,
tiznau la cabeza y clina,
me salió guapo y ligero;
le llamaba el “Ñanducero”
porque en esas correrías
aunque durasen dos días
nunca lo vide aplastao,
y a más de un pingo mentao
le ganó en las pulperías.

Me acuerdo de un malacara,
zarco de uno, acodillao,
y de un rosillo nevao,
de lanciar con la tacuara;
a cualquiera que enfrenara
si me tocaba enlazar,
podía pronto bajar,
atarlo’e la rienda al lazo,
y confiao en el pingazo
correr y desgarretar.

 Y aura, solo, ricordando
los pingos que yo tenía,
es como si una alegría
dentrara en mi alma escarciando;
y después sigo pensando
y tengo que entristecer,
lloro esos años que ayer
jueron gloria en “La Amarilla”,
porque haciendo carretilla
se han alzao pa’ no volver…
Versos de Charrúa

domingo, 25 de junio de 2017

CHAPUCERO

Bueno, m’hijo, escuchemé:
quiero dejarle de herencia
un puñado de experiencia
que en la vida coseché.
Soy su Tata y, creamé,
su amigo y su compañero,
y por lo tanto lo espero
ponga sus cinco sentidos.
Haga honor a mi apellido,
no pase por chapucero.

Si es que le toca enlazar
campo afuera un yeguarizo
dele lazo, que es preciso
más de un tirón evitar.
Tenga cuidao al carnear
porque el matambre no es cuero;
no lo corra al que es ligero
cuando es larga la campaña.
Debe el hombre darse maña,
no pase por chapucero.

Si su afición es domar,
dejé en la tranquera el chucho.
Entregue, si agarra muchos,
pingos mansos, de enlazar.
Si se ofrece jinetear
defienda el unco y el cuero,
hache grande, a lo campero…
cuide m’hijo, su picana:
no quiero que hoy o mañana
pase por un chapucero.

Si cái a’lguna pialada
de convite puerta afuera
pongaseló hasta la pera
de revés con llamaradas;
dele yapa que en la armada
se ve el que no es ventajero,
afírmese en el culero,
largueselé a la retranca,
que castigue con el anca…
No pase por chapucero.

Atienda bien lo que digo:
y respete en sus andanzas,
que el abuso de confianza
será su peor enemigo.
Eso sí, no busque abrigo
ni se me esconda a lo tero;
y si hay que jugarse el cuero
con razón, ni busque cancha:
donde quiera haga pata ancha…
¡No pase por chapucero!


Versos de Julio Secundino Cabezas

sábado, 24 de junio de 2017

MARCAS DEL TIEMPO

Galpón de la estancia vieja
al abrir tu puerta oscura
siento la triste amargura
de una vida que se aleja.
En tu paré se refleja
todo un tiempo amontonau,
la humedá que se ha ganau
te saca el revoque a gatas
y asoman las alpargatas
en barro crudo asentau.

Al mirar hacia un rincón
donde hay manchas de humareda
en donde más de un linyera
le diera vida a un fogón;
tan solo quedó un cajón
comido por las poliyas
con herraduras, variyas,
varios pedazos de fierro
y sin badajo un cencerro
quién sabe de qué tropiya…

Se ha tumbao una nortera
con el máiz amojosao,
una laucha la’aujeriao
pa’ verle un granito afuera;
del viejo arao de mancera
quedó la reja oxidada
y de aquellas choriciadas
tan solo quedan las cañas
donde las telas de arañas
tienen moscas enredadas.

Un catre patas gastadas
que ya no tiene remedio
con la lona desde el medio
al otro extremo rajada.
Sobre dé’l quedó tirada
una revista “El Hogar”,
hay un tarrito a la par
que todavía se conserva
de “Salus”, aqueya yerba
con la que aprendí a matear.

Entre la paré y el techo
el tiempo le dejó un hueco
donde con pastito seco
la ratonera hizo un lecho;
junto a ese nido maltrecho
están colgao los aperos,
resecos y cortao, fieros;
un freno copas de plata
y entre eso aparece a gatas
un par de zuecos tamberos.

Vuelvo a cerrarte la puerta
pa’ echar de nuevo cerrojo,
y una lágrima en los ojos
del letargo me despierta.
Verte así me desconcierta
mi vieja y gaucha guarida,
es que en cada atardecida
más lejos te estoy sintiendo
o será que están cediendo
los horcones de mi vida.


Versos de Enrique Mario Cabrera

viernes, 23 de junio de 2017

ES PA' VOS PAISANO ARTURO

1
Pa’ vos, paisano campero
que un domingo te marchastes
y a nosotros nos dejastes
porque te ha tocau primero.
Desde tus pagos raucheros
saliste’en último viaje,
en nombre del paisanaje
algo te quiero escribir
y que puedas recibir
mi verso, como homenaje.
2
Pienso que’n este momento
ya estarás en un fogón
explicando a la reunión
cuales serán tus intentos;
ya andarás en movimiento
escarbando los tizones
porque tuviste intenciones
hasta en el último aliento,
ese espíritu que adentro
te mantuvo a los tirones.
3
Te la llevaste grabada
del “rosillo” el “Don José”
el domingo en Tapalqué
de la última jineteada;
el último’e tu caballada
que vos lo pudiste ver
como cosa de no creer
tu nieto lo jineteo
y el abuelo lo aplaudió
porque lo pudo vencer.
4
Allá andarás revisando
lugar pa’una jineteada,
pienso que habrá caballada
y jinetes descansando;
habrá otros organizando
porque se fueron primero,
yo estoy soñando y espero
y hasta le agradezco a Dios
si hallas el “Noventa y dos”
símbolo “Lomo de Acero”.
5
Cada vez que suba a un palco
y divise los palenques
te he de imaginar presente
en tu “colorau” al tranco,
áhi gritaré: “No fue manco
el paisano Don Arturo
que a más de cuatro en apuro
les supo tirar la cuarta;
mientras yo tenga garganta
me han de escuchar, te aseguro”.
6
Llegando a tu jineteada
si estabas embozalando
ya en la parrilla, esperando
había una paleta asada;
siempre un grito de pasada
te tuvimos que escuchar,
pa’ algunos, era aguantar,
a mí siempre me hizo bien,
se darán cuenta recién
cuánto nos quiso enseñar.
7
No llevabas al palenque
los caballos chimanguiaos,
con tres picos, bien tuzaos,
con rasquetas, relucientes;
te llamaban imponente
porque imponías tu saber,
yo que te supe entender
hoy es mía tu gritada,
lo mío no valdrá nada
pero te viá a defender.
8
Pa’ que no diga la gente
te seguí por conveniencia,
te seguí por inteligencia
por ser paisano decente,
pa’ mi fuiste un palenque
donde aprendí a cabrestear,
nunca me puedo olvidar
lo que anduve de tu mano
pa’ que sepan los paisanos
aprender a valorar.
9
Nos queda resignación
de que mucho no sufriste,
casi en la doma moriste,
fue en tu vida, tu pasión;
te llevaste en el cajón
las pilchas que más querías,
tu familia lo sabía
que honrabas la vestimenta,
que ser gaucho no se inventa
ni se forma en cuatro días.
10
Solo he querido cumplir
pero me he quedao muy lejos,
no pienses de que te dejo,
siempre te voy a seguir.
Alguno te irá a decir
si me gana en la partida,
que yo sigo en esta vida
acordándome de vos
pidiéndole a Tata Dios
te cobije la guarida.


Versos de Tomas “Mayo” Gogorza

jueves, 22 de junio de 2017

GAUCHO VIEJO

El pie derecho torcido,
chambergo sobre la frente,
el puñal sobresaliente
y gauchamente vestido.
El poncho le ha hecho nido
sobre su hombro derecho,
y se muestra satisfecho
cultivar la tradición.
Tan grande su corazón
que no le cabe en el pecho.

Morocho, peinando canas,
de regular estatura,
un pedazo de natura
lleva su alma paisana;
es clarear de la mañana,
es alerta de fortín
y es avance de clarín,
lenguaraz, en tolderías.
Pedazo de  Patria mía,
un soldao de San Martín.

Lo pinto de cuerpo entero
a quien tantos ha pintao,
y con su arte almirao
a argentinos y extranjeros.
Vivió para ser campero;
¿quién le quita lo vivido?,
¿quién no lo ha conocido?
Es tan popular el hombre:
que Jorge lleva por nombre
y Campos por apellido.


Versos de Julio Secundino Cabezas